sábado, enero 22, 2022
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Una comunicación de tú a tú

En un presente de incertidumbre, donde el binomio de interconexión y desinformación paradójicamente van de la mano, la comunicación entre los individuos y los políticos se ha hecho más sencilla de procesar y canalizar no solo por las ventajas que ofrecen las nuevas herramientas tecnológicas, plataformas y medios, sino por el acceso a la privacidad de la gente a través de las pantallas.

Desde un teléfono inteligente un individuo puede trabajar, estudiar, participar en política, adquirir bienes y servicios, conversar en tiempo real con una o más personas, casarse, divorciarse, graduarse, despedirse, construir una vida virtual. A través de un dispositivo, el nuevo ciberactivismo político trasciende fronteras, públicas y privadas, se hace cercano, íntimo, próximo y detallado, es polisémico, transversal, breve e ilimitado, se diseña y se planifica para lo que eres, para lo que piensas y para lo que vas a hacer.

A pesar de las ventajas comparativas que favorecen comunicar la política a través de una o varias pantallas, lo presencial y el contacto directo seguirá siendo la gran gasolina de la actividad política. La proximidad, el encuentro, el contacto directo genera sentimientos positivos y perdurables recuerdos. La convivencia social en el plano real no solo mejora las percepciones sobre un político, sino que también diluye los posibles sesgos o imágenes negativas que pudieran fabricarse desde la manipulable arena virtual.

La comunicación política digital es una realidad que debe aprovecharse bajo una consciente moderación y saludable equilibrio. Las formas han cambiado pero el fondo sigue siendo el mismo, seres humanos llevando información a otros seres humanos bajo un mismo lenguaje, pero con diferentes idiomas, códigos, hábitos culturales y costumbres. Para tiempos de hiperactividad informativa se hace necesaria la siguiente receta “Tanta virtualidad como sea posible, tanta presencialidad como sea necesaria”.

El mundo de hoy es volátil, incierto, ambiguo y complejo. La incertidumbre y el miedo al futuro dirige los nuevos comportamientos e influye en las decisiones electorales. Hoy la gente se siente vulnerable, incluso antes de la pandemia. El ambiente es de pocas certezas y alta densidad emocional, un derroche de hiperactividad, hedonismo, irracionalidad, radicalismo e infantilismo; síntoma claro de ansiedad digital y otras aflicciones presentes dentro de las pantallas individuales.

Se piensa lo que se siente. La construcción y fortalecimiento de vínculos emocionales bajo la combinación de formatos presenciales y virtuales le dará más garantías a una efectiva comunicación política. Las personas quieren conocer, sentir y tener cerca a sus políticos o candidatos, conversar sin ADS y limites de conectividad. El mundo post pandemia necesitara una gestión comunicativa de tú a tú con alta empatía, interacción y una mayor comprensión del estado mental de los ciudadanos y nativos digitales.

El liderazgo virtual crece y se ha desarrollado atrapando cada vez más el instante y la cotidianidad, las audiencias y las comunidades emergen a la velocidad de la luz, estas se fortalecen en cuanto a sus creencias y preferencias, se convierten en un gran tecno poder. Mientras tanto, la política y el político deberá ahora transitar cuidadosamente bajo la alternancia entre la virtualidad y la presencialidad, entendiendo que para algunos la mejor pantalla sigue y seguirá siendo sus propios ojos.

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