Chile, entre la pandemia y la nueva Constitución

2019, 2020 y 2021: recordemos

Durante los últimos dos años, Chile ha sido el país de América Latina que más procesos electorales ha tenido. Producto de los acontecimientos de 2019 que, impulsados por una serie de movilizaciones ciudadanas, se convocó un plebiscito nacional hacia 2020 con la intención de averiguar si la ciudadanía estaba de acuerdo en iniciar el proceso de redacción de una nueva constitución que reemplazara la de 1980. Entender el origen de esta consulta popular, es avanzar en el descontento de la sociedad chilena y sus más profundos deseos de convertirse en una sociedad más justa. Las protestas de 2019 tomaron fuera de base no solo al gobierno nacional, sino a toda la clase política en general, que creyendo que “todo estaba bien” no supieron cómo reaccionar ante esta oleada de personas reclamando equidad. Sin embargo, el anunciado plebiscito se trucó por las incidencias de la pandemia del Covid-19 y la fecha, que inicialmente estaba pautada para abril de 2020, se trasladó hasta el mes de octubre.

Los resultados fueron abrumadores: las dos sencillas preguntas, plantearon los vientos de cambio. En la primera ¿Quiere usted una nueva constitución? La opción apruebo obtuvo 5 892 832 de votos que representó el 78,28 %; para la segunda pregunta, ¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución? El 79% respondió que una Convención Constituyente en detrimento de la opción una convención mixta constitucional que arrojó 21%. Así, el camino ya estaba servido para iniciar el próximo paso que sería el de elegir a los constituyentistas que dibujarían el nuevo estado chileno. Las elecciones se pautaron para el 11 de abril de 2021, pero nuevamente fueron suspendidas y se desarrollaron finalmente en doble jornada: 15 y 16 de mayo, ¿Por qué?

Chile se convirtió en un modelo exitoso de vacunación, ejemplo para Latinoamérica y el mundo, tras Israel y Reino Unido. Sin embargo, la relajación de las medidas, aunado a las fiestas decembrinas y el verano, ese modelo exitoso empezó a flaquear y los casos covid-19 comenzaron a elevarse nuevamente, teniendo el estado chileno que tomar medidas urgentes. Por lo tanto, la jornada de mayo fue doble. Elecciones a gobernadores (primera vuelta) elecciones para alcaldes y la elección de los 155 convencionales constituyente que trazarían la nueva hoja de ruta de los chilenos.

Luego de ello, el 13 de junio, volvieron a las urnas para terminar de configurar los resultados regionales que no se definieron en primera vuelta. Y Así, llegamos al próximo 18 de julio en que se elegirá a los candidatos presidenciales de cada coalición política.

Y si hablamos de participación electoral, lo que puede decirse es que éstos han sido buscados y exigidos por los ciudadanos, pero justamente en esos procesos, la participación ha sido baja. El plebiscito tuvo una participación del 50,95%, las regionales del 15 y 16 de mayo la participación fue del 43%, mientras que, en la segunda vuelta, la caída fue hasta el 19% con mínimos históricos. La primera vuelta electoral de noviembre deberá plantear la puesta en marcha de la obligatoriedad del voto, pues al parecer, la ciudadanía se encuentra reacia en general hacia los políticos y la política.

¿Qué está en juego?

Mi hipótesis es que los chilenos, en buena medida, han tomado la decisión parcial de hacia dónde quieren ir. Nos lo dijeron los resultados de la convención y las regionales en los que las fuerzas alternativas han ocupado espacios importantes, arrebatándoselos al gobierno. Por ejemplo, las listas alternativas alcanzaron 90 escaños, mientras que las pertenecientes al gobierno solo 37. En las regionales, las fuerzas opuestas al gobierno obtuvieron 15 regiones, mientras que la derecha sólo ganó en La Araucanía.

¿Habrá sorpresas el 18?

Los chilenos tienen la oportunidad voluntaria, este 18 de julio de asistir a las primarias de cada coalición. Por la coalición Apruebo Dignidad, competirán del Partido Comunista, Daniel Jadue y de Convergencia Social, Gabriel Boric. En la acera frontal, la coalición Chile Vamos, habrá cuatro competidores, Joaquín Lavín de Unión Demócrata Independiente, Ignacio Briones de Evópoli, Sebastián Sichel, independiente y Mario Desbordes de Renovación Nacional. Por otro lado, la centroizquierda no pudo entender el momento para llegar a unas primarias en donde sus principales competidores pudieran entrar a medirse en el proceso. De tal manera, que sólo dos primarias estarán en juego este 18 de julio.

Todo apunta a que los abanderados de Chile Vamos, Joaquín Lavín y de Apruebo dignidad, Daniel Jadue, serían los victoriosos de la jornada. Ahora bien, el camino hacia la primera vuelta presidencial aún no está cantado, pues los vencedores de las primarias tendrán que buscar las alianzas necesarias para consolidar su posicionamiento y llegar al 21de noviembre con mayor comodidad, tomando en cuenta que se enfrentarán a otras candidaturas independientes. La derecha, en su peor momento histórico, se encuentra más ordenada en cuanto a homogeneidad y muy probablemente, todos irán de la mano de Lavín. En la izquierda, hay muchos matices ideológicos, con lo cual, se podrían abrir grietas luego de las primarias.

¿Qué puede pasar después del 18?

Debe entenderse que no todos los presidenciables van a ir a las primarias. Candidatos como Paula Narváez, Carlos Maldonado, José Antonio Kast y Eduardo Artés, competirán en la primera vuelta electoral, ya en noviembre.

Observar la izquierda como se desenvuelve puede ser interesante, puesto que quien resulte ganador en las primarias (Daniel Jadue y Gabriel Boric) tendrá que enfrentarse a otros candidatos de izquierda que no se pusieron de acuerdo para participar en ellas, como es el caso de Paula Narváez y Carlos Maldonado.

Paula Narváez goza del visto buena de la expresidenta Bachelet, lo que podría restar votos a la izquierda, más aún cuando, de resultar victorioso Daniel Jadue en las primarias, pueda radicalizarse en su discurso. Allí estará Paula Narváez como un matiz de centroizquierda que no tienda al radicalismo. Sin embargo, contando con el apoyo de la expresidenta Bachelet, aun Paula Narváez no despega en las encuestas, por ejemplo, en la de Plaza pública Cadem, no llega al 5% de preferencias en los ciudadanos.

Por otro lado, los democratacristianos, podrían estar azuzando a Yasna Provoste para que luego de las primarias, afine una posible candidatura que tanto a Lavín como a Jadue podría resultarles incómoda en una campaña electoral hacia la primera vuelta. El detalle es que Yasna aún no confirma su candidatura presidencial, aunque sobresalió muchísimo con su presidencia en el senado. Sondeos y encuestas la mencionan como fuerte contrincante.

Por la derecha, José Antonio Kast, decidió hacerle “oposición” al presidente Sebastián Piñera. Pero Kast ideológicamente hablando, representa la derecha más conservadora en un momento poco apropiado para las aspiraciones de los chilenos que, desde el plebiscito, han marcado la pauta de lo que desean.

En Chile, la alianza oficialista está más disminuida, pero es más homogénea, mientras que la alianza Apruebo dignidad tiene dos candidatos por primarias, pero hay varias izquierdas concurriendo por fuera y eso podría restarles votación.

En conclusión, la dinámica no se acaba el 18 de julio. Por el contrario, trasciende a esa fecha. Desde los últimos ocho años estamos ante la presencia de un proceso muy abierto, en donde el ajedrez político se seguirá moviendo de aquí a la primera vuelta electoral. La dinámica, al menos electoralmente hablando, está muy movida desde 2020 y seguramente seguirá así hasta las elecciones presidenciales de noviembre que, sumadas a las sesiones de la Convención Constituyente reconfigurarán una Chile distinta.

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