home Opinión Elecciones Chile 2021: El camino hacia una nueva Constitución

Elecciones Chile 2021: El camino hacia una nueva Constitución

Un total de 14 millones 900 mil 89 personas podrán ser parte de la elección del próximo 11 de abril de 2021, en la cual los chilenos y chilenas con derecho a sufragio deberán manifestarse por cuatro cargos de elección popular.

Se elegirán alcaldes para las 346 comunas del país, bajo un escenario completamente nuevo, ya que será la primera elección luego de entrar en vigencia la nueva ley que limita la reelección y que provocará que figuras emblemáticas -con más de tres periodos- no puedan re postular. Junto con los alcaldes, los electores deberán votar por sus representantes en el concejo municipal, quienes además deben fiscalizar la gestión del alcalde, dictar ordenanzas municipales y aprobar el plan de desarrollo comunal. También, por primera vez la ciudadanía elegirá a las máximas autoridades regionales, ahora denominadas gobernadores, y que asumirán el rol de órgano ejecutivo del Gobierno Regional y presidir el Consejo Regional.

Y finalmente, la elección que más ha dado que hablar es la de los constituyentes. La ciudadanía, mediante votación popular, podrá elegir a los integrantes del organismo que definirá los contenidos de la nueva carta fundamental. De acuerdo a la ley, la Convención Constituyente estará integrada por 155 ciudadanos elegidos a través de un sistema proporcional de listas.

Ahora bien, resulta necesario tener en cuenta el contexto de estas elecciones. Una ciudadanía que cansada de la clase política, se levanta en octubre de 2019 y manifiesta su deseo por una nueva Constitución, libre de las trabas impuestas durante la dictadura. Es por ello que para algunos actores, dichos ciudadanos debiesen provenir de organizaciones y movimientos sociales no adscritos a los actuales partidos políticos, pues los resultados del plebiscito refrendan el rechazo que la ciudadanía tiene por los partidos. Sin embargo, para otros, esos ciudadanos deben pertenecer a los partidos, a condición de ser nuevos rostros, pues una democracia requiere un amplio abanico de representantes.

En nuestro sistema electoral, una lista es un conjunto de candidatas y candidatos que representan un determinado interés político. Estas pueden estar conformadas por integrantes de un mismo partido político, o bien, de independientes, es decir, asociaciones de ciudadanos en torno a un interés común que no se percibe bien representado por los partidos. Por las características del sistema, la asignación de escaños es proporcional a la cantidad de votos que obtiene la lista en una determinada elección. Siendo 28 distritos electorales, según sea el tamaño territorial de este, los ciudadanos podrán elegir entre 3 a 8 representantes para los escaños de la CC.

Ahora bien, las estrategias políticas para abordar esto fueron diferentes. La derecha, sector tradicionalmente defensor de la actual Constitución, optó por agruparse dentro de una misma lista, es así como se proyecta que podrían obtener el 43% de los escaños. Por el contrario, la izquierda y defensores del Apruebo en general, se dispersaron en varias listas, lo cual tiende a fraccionar al electorado, y así, dificultando la posibilidad de ganar como lista y una mayoría más contundente de los escaños dentro de la Convención Constituyente. En el caso de las listas de independientes, expertos pronostican que en conjunto lograrían no más de 4,4% de los escaños, lo que representa seis escaños de la convención, mientras que aquellos no militantes que no se agruparon en listas no lograrían ser electos.

Personalmente considero que ante tal pronóstico, quienes posiblemente sean nuestros representantes en la CC no se diferenciarán demasiado en cuanto a tendencia del panorama actual presente en el Congreso Nacional. La derecha tendrá el suficiente poder para obstaculizar o vetar las propuestas, además de que claramente al estar tan dividida la CC en cuanto a tendencias, los debates por materias serán muy largos, y por consiguiente el trámite de una nueva constitución será demorado. Permaneciendo así, las necesidades de la ciudadanía postergadas e insatisfechas.

Dicho lo anterior, pareciera que la esperanza de un cambio real se cifra en el quorum de 2/3 que se ha establecido para adoptar acuerdos. Esto quiere decir, que todas las propuestas que se presenten dentro de la CC, si no se aprueban por 2/3, quedarán fuera del texto constitucional y deberán regularse por ley. Y claro, también lo que ocurrió el 25 de octubre pasado, suponiendo que la opción por la CC se interprete como optar por una renovación radical de la política. Hoy parece posible una renovación de la política solo si prevalece, por un lado, la conciencia de lista y, por otro, la conciencia de que nuestro sistema electoral privilegia las “fuertes”.

Lea también: México 2021: ¿Qué está pasando en Nuevo León?

Beatriz Bravo Cuadra

Alumna de cuarto año de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ayudante del Departamento "Derechos Humanos y Empresa" y del Departamento "Derecho, Filosofía y Política".