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México: Paridad de Género

En México, la paridad de género es un principio constitucional que se refiere a la participación equilibrada, justa, y legal, que asegura que al igual que los hombres, las mujeres, en toda su diversidad tengan una representación igualitaria, considerándose uno de los indicadores para medir la calidad democrática.

Por ello, se ha definido la paridad de género como la participación y representación de mujeres y hombres en los puestos de poder, liderazgo y en la toma de decisiones, en todas las esferas de la sociedad, sea pública o privada (política, económica y social).

Volvamos al pasado

Todo esto comenzó desde 1955, cuando las mujeres votaron por primera vez. Cada década ha permitido algún avance respecto a representatividad, derechos o libertades con el objetivo de igualarnos en todos los escenarios. Los logros que se acumularon fueron resultado de una lucha de las organizaciones de mujeres y feministas, una contienda compleja y llena de desafíos, como lo ha sido lograr que se reconociera el derecho de las mujeres de sufragar y ser votadas como figuras de liderazgo hasta el establecimiento del principio de paridad en el registro de candidaturas con la reforma constitucional de 2014.

Posteriormente, con la reforma constitucional de 2019 sobre #ParidadEnTodo, México empezó a mostrar su compromiso con la consolidación de una verdadera democracia representativa, participativa e incluyente. Este evento plantearía nuevos horizontes para las mujeres mexicanas, al establecer que la mitad de los cargos de decisión estén destinados a ellas, en los tres poderes del Estado, en los tres órdenes de gobierno, en los organismos autónomos, en las candidaturas de los partidos políticos a cargos de elección popular, así como en la elección de representantes en los municipios con población indígena.

Por unanimidad, el Senado aprobó en lo general y lo particular el dictamen que reforma diversos artículos de la Constitución Política en materia de paridad de género, a fin de garantizar el pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres en México. La reforma avalada con 120 votos consagra el derecho de las mujeres a participar en todos los espacios políticos en condiciones de igualdad con los hombres. Para ello, establece la obligatoriedad de la administración pública de observar dicho principio y velar por su cumplimiento.

Está presente en el texto constitucional

Incluye el mismo esquema para los estados, así como para la integración de los ayuntamientos, lo cual exige paridad en los poderes de todas las entidades federativas y los municipios. Por otro lado, se establece que la Suprema Corte de Justicia de la Nación estará integrada por ministras y ministros en una misma proporción. En tercer lugar, la conformación de los órganos jurisdiccionales se realizará mediante concursos abiertos, con igual número de mujeres que de hombres, en los procesos para esos efectos.

En los artículos transitorios se señala que las legislaturas de las entidades federativas deberán realizar reformas en su estructura para garantizar los procedimientos de elección, designación y nombramiento de sus autoridades, materializando los cambios pertinentes en pro del principio de paridad. De la misma manera, la paridad de género se aplicará para los partidos políticos, órganos autónomos y en cualquier entidad, órgano u organismo que ejerza funciones de autoridad dentro del territorio. La modificación constitucional también aborda el principio en la elección de representantes ante los ayuntamientos en los municipios con población indígena.

Las autoridades y funcionarios deben ser electas, nombradas o designadas, según corresponda, respetando el principio de paridad de género, lo cual ha dejado en evidencia que pese a los cambios constitucionales, será una gran labor de cambio cultural en la sociedad para que la ciudadanía elija a una mujer que asuma la jefatura de los Estados Unidos Mexicanos.

Es cuestión de esfuerzo

México ha alcanzado estas victorias significativas para que haya plenitud en el disfrute y goce del ejercicio de los derechos de las mujeres y la igualdad de género, principalmente en tres áreas fundamentales en el nivel federal: el fortalecimiento de la administración pública para asegurar la igualdad entre mujeres y hombres; una fuerte institucionalidad de género y el incremento de los recursos públicos etiquetados a la igualdad de género.

No obstante, el logro de la igualdad de género en dicho Estado se enfrenta a una serie de desafíos estructurales, caracterizados por una brecha persistente entre la igualdad formal y sustantiva en todas las áreas del desarrollo. Existe un abismo entre lo que está estipulado en leyes, planes, programas y presupuestos sobre derechos de las mujeres y el grado de cumplimiento de los derechos de las mujeres en la práctica y sus vidas diarias. Si bien se ha avanzado en armonizar las leyes y políticas con los compromisos internacionales, en particular la CEDAW, esta armonización sigue siendo parcial, sobre todo en el nivel estatal y municipal.

Igualmente sucede con la rendición de cuentas para el logro de la igualdad de género, que continua siendo deficiente. Todavía predomina un insuficiente financiamiento y predictibilidad para la agenda de igualdad de género en el país, tanto en términos de recursos locales como internacionales. En febrero de 2015, el gobierno federal anunció una considerable reducción del gasto público (20%), lo que ha afectado negativamente la movilización de recursos gubernamentales para que los resultados sean más tangibles en la realidad de la sociedad mexicana.

Por último, resulta importante mencionar la preocupación que genera la escalada de violencia generalizada en diversos puntos del país, evidenciando patrones de violaciones a derechos humanos e impunidad en todos los niveles, principalmente en términos de desapariciones forzadas, tortura, detenciones arbitrarias, así como ataques a mujeres y hombres defensores de derechos humanos y a periodistas.

La paridad de género en cifras

  • De 500 curules en la Cámara de Diputados, 241 son mujeres (48%).
  • De 128 curules en la Cámara de Senadores, 63 son mujeres (49%).
  • En México hay mil 113 legisladores locales, de los cuales 542 son mujeres (49%).

Ha quedado en evidencia el hecho de que las políticas públicas que fomentan la participación de las mujeres en la política deben ir acompañadas de un cambio cultural de la sociedad, ya que las leyes no cambian la mentalidad general, aspecto que se ha ido trabajando con ahínco en la administración federal del presidente Andrés Manuel López Obrador, al ser el uno de los mandatarios que más ha apoyado la paridad de género en la historia de México. Asimismo, aún hay mucho por hacer y trabajar, pero es cierto que se han obtenido avances importantes para que la mujer se encuentre en igualdad de condiciones, sin hacer distinción alguna, en la vida política del país.

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Redacción Acción Política

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