Con la palabra: Latinoamérica: territorio convulso

Los recientes acontecimientos ocurridos en torno a la detención de la expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, junto a dos ministros de su gestión, han llamado poderosamente mi atención sobre algo que tenía en mente desde hace mucho tiempo. Al parecer, Latinoamérica, es un espacio geográfico difícil para ser expresidentes y en el que se corren muchos riesgos. Más allá de las disquisiciones sobre la legalidad o no de los hechos ocurridos, de los procesamientos legales efectuados y de las causas judiciales abiertas en torno a los expresidentes, en nuestros países no es nada extraño que un exmandatario recién salido de su cargo, sea objeto de investigaciones y posteriores detenciones.

Un poco de historia

Empecemos por comprender que gobernar Latinoamérica, ha sido, al menos históricamente bastante complejo. La misma llegada de los colonos españoles para “domesticar” nuestros territorios se hizo sumamente difícil por lo menos durante el siglo XVI. La corona española dispuso de mecanismos institucionales y coercitivos para tratar de contener no sólo a nuestros aborígenes sino también a los primeros fundadores de las ciudades dispuestas por toda esta compleja geografía, llena de grandes accidentes geográficos y fronteras naturales que hacían del proceso de colonización y asentamiento una tarea más titánica aún.

Cuando nuestros países decidieron sus rumbos, distintos a los de la corona española, con todos los procesos de emancipación que se vivieron en estas tierras durante el siglo XIX, la compleja dinámica aún coexistió: la inestabilidad política y la guerra civil fueron algunos rasgos características de dicho proceso. Claro está, no hay que demeritar los esfuerzos de muchos sectores por hacer posible que nuestras repúblicas nacieran sólidas y fuertes. Con todo esto, expreso mi opinión sobre lo que planteo en mi tesis: la dificultad de gobernar nuestros países.

El siglo XX trajo consigo muchos avances, retrocesos, consolidación de los estados nacionales que, a su vez, conllevaron mayores y mejores mecanismos distintos a la guerra para resolver conflictos. Las constituciones escritas, por ejemplo, existieron antes del siglo XX, pero en este siglo fueron modernizándose para la ampliación de derechos y garantías que generaran mayor estabilidad que la que pudieron darse en otros siglos. Sin embargo, también el siglo XX trajo consigo una amplia lista de dictaduras que de mencionarlas una por una, alargaría innecesariamente este artículo.

Algunas emblemáticas son las de Fidel Castro en Cuba (1959-2008), Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana (1930-1961), Marcos Pérez Jiménez en Venezuela (1948-1958), Augusto Pinochet en Chile (1979-1990), Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989), Gustavo Rojas en Colombia (1953-1957) y François Duvalier en Haití (1957-1971), muchas de ellas enmarcadas en una disputa de carácter global entre Estados Unidos y la Unión Soviética por posicionarse en el ámbito internacional. De tal manera que la ambición de Estados Unidos era frenar la expansión del comunismo en el mundo y la de la URSS, ocupar relevancia en Latinoamérica para la que consiguió en Cuba su más férreo satélite, generando la ya conocida crisis de los misiles en octubre de 1962.

Parte de nuestra herencia

Así hemos llegado al siglo XXI entre avances y retrocesos, constituciones políticas que, en buena parte de los casos, contemplan periodos presidenciales limitados en el tiempo, en algunos casos con reelecciones (para un periodo o indefinidas), pero que no han sido suficiente para que, al abandonar el poder, algún mandatario este exento de enfrentar procesos, generalmente asociados a la corrupción.

Así empezamos con una larga lista de hombres y mujeres de estado que han sido judicializados por sus respectivos sistemas de administración de justicia. Perú, es el país que más expresidentes tiene detenidos o en procesos judiciales; el primero de ellos es el expresidente Alberto Fujimori, quien fue condenado en 2009 por violaciones a los derechos humanos durante su presidencia (1990-2000). Este fue un tema revuelo en la campaña presidencial de su hija Keiko Fujimori en 2011 y 2016 (hoy también candidata presidencial), porque en reiteradas ocasiones se le preguntó sobre qué haría con su padre y ella finalmente negó que de ganar le daría un indulto.

También en Perú, tenemos a Ollanta Humala que estuvo preso durante 18 meses acusado de lavado de activos en detrimento del Estado y asociación para delinquir, de la cual salió en libertad. En 2019 la Fiscalía solicitó veinte años de prisión para él y su esposa, Nadine Heredia.

Alejandro Toledo, también se encuentra en la lista, y es que, fue vinculado de recibir sumas de dinero en el escandaloso caso de Odebrecht. Por otro lado, también vinculado de recibir sobornos por parte de Odebrecht, está el lamentable caso del expresidente Alan García, quien terminó por dispararse en la cabeza cuando supo de su orden de detención.

Panamá

La misma suerte corrió el expresidente Ricardo Martinelli, quien luego de su mandato fue investigado por sobrecostos en el Programa de Ayuda Nacional por 45 millones de dólares y por espionaje a opositores a su gobierno, siendo un caso de persecución internacional puesto que cuando el Tribunal Electoral panameño dictó su orden de arresto, se había marchado hacia la Ciudad de Guatemala, sede del Parlamento Centroamericano que le negó la inmunidad parlamentaria que él solicitaba como miembro del parlamento debido a que la Asamblea Nacional de Panamá no otorga inmunidad a sus congresistas. Finalmente fue detenido en Miami, extraditado a Panamá y absuelto de los cargos de espionaje, pero aún sigue su proceso abierto.

Venezuela

Luego de los acontecimientos ocurridos el 11 de abril de 2002 que despojaron de la presidencia brevemente a Hugo Chávez, el economista Pedro Carmona Estanga se auto juramentó como presidente interino de Venezuela, en un periodo que no alcanzó las 72 horas. Un levantamiento popular abonó el retorno de Hugo Chávez al poder y Estanga cayó en desgracia. Sufrió una orden de arresto domiciliario que evadió para salir a la embajada de Colombia en Caracas, que ofreció posteriormente asilo político al otrora presidente de (FEDECAMARAS), el gremio empresarial más importante de Venezuela. Actualmente Estanga, se encuentra en Bogotá siendo catedrático de economía en una importante universidad colombiana.

Ecuador

El caso de Ecuador, para con el expresidente Rafael Correa, también es asociado a la trama de corrupción más escandalosa de América Latina: Odebrecht. Sin embargo, su sucesor y en otros tiempos amigo, presidente saliente Lenin Moreno, aseguró que éste intentó espiarlo cuando asumió la presidencia. En total, son 16 causas abiertas de Correa ante la justicia ecuatoriana, a lo que Correa insistentemente y de forma combativa acusa de persecución política en su contra.

Brasil

El expresidente Luiz Inácio Da Silva, gobernó los destinos de Brasil entre 2003 y 2010 en dos periodos presidenciales. Llegó a convertirse en un carismático líder, de origen sindical y promoviendo la justicia social como pilar fundamental de su mandato. Sin embargo, fue puesto en prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero a través de Petrobras sin permitirle su concurrencia a ninguna elección popular. Lula siempre manifestó su inocencia y se definió como “un prisionero en su país”. El caso se desmontó cuando se produjo el fallo del juez Edson Fachin, anuló las sentencias previas que tenía el exmandatario, aunque aún quedan reconsideraciones por parte del Tribunal Federal de Brasilia, este paso podría abrirle la puerta para la presidencia en 2022.

Bolivia

Inicié este artículo porque me pareció interesante compartir esta lista de expresidentes que, en buena medida, inocentes o culpables, perseguidos o no, salieron muy mal de sus cargos. Justamente, mi curiosidad, que viene desde hace tiempo sobre este tema, se reafirmó con la detención y arresto de la expresidenta Jeanine Áñez Chávez, quien asumió el poder el 12 de noviembre de 2019 tras la crisis política que se generó en Bolivia luego de denuncias de fraude electoral en el que Evo Morales habría incurrido para ganar la elección, desencadenándose su renuncia tras 14 años de mandato.

Áñez, culminó su presidencia interina el 8 de noviembre de 2020 cuando le entregó el poder a Luis Arce, presidente electo en los comicios del 18 de octubre de 2020. Sólo cuatro meses han pasado y este fin de semana, se le emitió una orden de arresto por cargos de terrorismo, sedición y conspiración. La jueza que lleva el caso, ordenó prisión preventiva de cuatro meses para evitar que la expresidenta escapara del país. Su defensa y ella misma aseguran que detrás de todo se encuentra, el MAS, el presidente Luis Arce y Evo Morales, destacando su caso como arbitrario y no apegado a derecho porque los hechos de los que se le acusa son producto de un golpe de estado que no ocurrió. Ya la exmandataria tenía semanas advirtiendo de la situación que se le vendría y fue el sábado 13 de marzo cuando sorpresivamente la justicia boliviana avanzó en este proceso.

Otros casos

La expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, hoy vicepresidenta de la fórmula de Alberto Fernández actualmente tiene procesos abiertos en su contra. El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, también los tiene ante la justicia por el caso de los “falsos positivos”. De igual forma en Venezuela, el presidente (E) Juan Guaidó tiene prohibición de salida del país e inhabilitación política. En ese sentido, algunos no han estado presos, pero tienen la justicia de sus países en la mira. La expresidenta de Brasil, Dilma Roussef también experimentó un duro proceso de destitución que llevó por la borda su reciente reelección como mandataria, y su legado como primera mujer presidenta de Brasil.

A manera de conclusión

En clases de política y derecho siempre aprendí (sin ser abogado) que una de las cosas más difíciles es la administración de justicia, pero, sobre todo, algunos de nuestros países latinoamericanos que tienen profundas debilidades institucionales se internan en severas crisis políticas que insertan aún más sus destinos en futuros sombríos e inciertos. Poner preso, acorde a derecho, a un funcionario público de la talla de un presidente o presidenta, debe ser con los más estrictos protocolos institucionales a disposición de la legalidad vigente, hacerlo por política, por ser adversarios es seguir anquilosados en la inestabilidad y atraso.

Cierro este artículo con una frase de un presidente venezolano del siglo XIX llamado Antonio Guzmán Blanco quien una vez dijo: “Venezuela es como un cuero seco, lo pisas por un lado y se levanta por el otro”. Creo que en América Latina hemos tenido espacios para la paz y la convivencia efectiva, pero han sido espacios de tiempo muy cortos, en su mayoría hemos vivido en el conflicto y con cierta incertidumbre.

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