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El papel de las redes sociales en el 2021

El 2021 empezó con un anuncio que ha desatado opiniones contrarias que de manera contundente han hecho evidentes diversos fenómenos que se gestaron en el mundo desde hace tiempo, el uso irracional e irresponsable de las redes sociales y las consecuencias en la conformación de sociedades polarizadas. La cancelación de las cuentas (primero) de Twitter y posteriormente de las redes sociales restantes, del ahora expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, genera de manera tal vez indirecta preguntas y reflexiones que si bien, es tal vez complicado responder a cabalidad cada una de ellas, me parece sí funcionan como una suerte de termómetro para poder pensar qué pasará en este año que acaba de comenzar.

No es ajeno para nadie que Trump usaba Twitter como su mayor medio de difusión política desde que fue candidato por el partido Republicano hace ya más de 4 años, pero fue en estos últimos donde con las protestas sobre abuso policial encabezadas por el movimiento Black Lives Matter y el manejo de la pandemia de COVID-19 hizo evidente lo que todos sabemos pero que parece desde hace tiempo lo hemos olvidado, lo que publicamos en redes sociales conlleva una responsabilidad y sobre todo no es necesariamente cierto.

Algunas personas, incluyendo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, han calificado  estas medidas como censura y un ataque a la libertad de expresión,  y aunque desde cierto lado tiene algo de verdad, por supuesto reducirlo exclusivamente a eso parece legitimar un derecho que concretamente no sabemos de dónde viene pero que asumimos con completa naturalidad, tenemos derecho a decir lo que queramos, a ofender o mentir en redes sociales y esto no tendrá ninguna consecuencia.

Parte del argumento del presidente López Obrador parece iniciar con la preocupación de que una empresa privada pareciera tener más poder que el propio representante del ejecutivo, en este caso el expresidente estadounidense. Claramente es un problema cuando las corporaciones tienen capacidades que superan a los gobernantes, da la impresión que éstas ahora son capaces de determinar qué es lo que debe verse y lo que no, aún no somos capaces de entender bajo qué condiciones, al menos de manera abstracta, son las que deciden si un tuit o no, refleja de manera verídica o no la realidad.

Desde mi perspectiva el caso de Trump abre esta reflexión pero en particular no es tan problemático, generar discursos de odio, incitar a la violencia, menospreciar la búsqueda legítima de un sector por sus derechos, aconsejar sobre el uso de medicamentos o algunas otras sustancias que pueden ser dañinas o casi mortales en el caso de contraer COVID-19 sin el conocimiento adecuado, no me parece una razón menor para ponerle un alto a cierto personaje. Todo mundo con excepción de sus simpatizantes, que no son pocos, consideran la cancelación de sus cuentas como un acto abierto de intolerancia manifestado por un poder aún más grande que el del propio presidente, y creo que es aquí donde esto toma dos direcciones, sí, por un lado es un acto de silenciar a una persona que no ha usado el poder con el sentido más básico de responsabilidad, reitero, todos los celebramos pero ¿qué pasará cuando se silencie a alguien del que somos afines?

Aunque podemos darnos una cierta idea de los valores que dicen defender y la veracidad bajo la cual se rigen estas compañías, es importante pensar que los usuarios debemos estar completamente alerta, con un pensamiento crítico y asumiendo por completo la responsabilidad no solo de lo que leemos sino de lo que compartimos y publicamos.

Este año, se realizarán elecciones donde se disputarán alcaldías, diputaciones y algunas gubernaturas en ciertos estados de la República Mexicana, y aunque la campaña de vacunación para combatir el COVID-19 ya ha comenzado, no parece que vaya a tener un efecto que cause que los procesos electorales y las campañas puedan desarrollarse de manera masiva y física.

Las redes sociales en este caso serán el espacio, aunque virtual, donde se podrán masificar mensajes, compartir posturas, debatir, conocer y conectar con la gente,  en pocas palabras, donde se intentará ganar la elección.

Es por eso que debemos ser cuidadosos con lo que leemos de nuestros candidatos y candidatas, entender que aunque el diálogo se realice en un espacio virtual, la referencia a lo real y lo material es absoluta y completamente necesaria. Se ha llegado a pensar que lo que se publica en redes sociales tiene un valor por sí mismo y es completamente falso, aunque no pareciera tener un impacto inmediato y trascendente si tuiteamos alguna imprecisión sobre nuestra vida cotidiana o si nos mostramos haciendo ejercicio todos los días en Instagram (aunque no lo hagamos), no podemos permitir que las personas que aspiran a tener un cargo público tengan imprecisiones sobre sus aspiraciones, quiénes son y cuáles son sus aspiraciones reales, ya que como se ha dicho, no nos encontramos en condiciones para un diálogo cercano cara a cara,  pero la cercanía se tiene que hacer presente con la honestidad en dichas redes.

Vuelvo un poco a lo anterior, no tenemos derecho a insultar y mentir, ni nosotros, ni las personas que buscan el poder, el proceso de la construcción de la democracia este año será muy extraño y esperemos que jamás vuelva a repetirse, pero tenemos la obligación de enfrentarnos a él de la manera más responsable.

El número de personas que ahora usan internet en México ha aumentado radicalmente, podría ser una herramienta de democratización de la información, por supuesto, sin embargo esto no significa que todos y todas sepamos usarlo, es importante que en los procesos de campaña virtuales haya un acompañamiento y una enseñanza paralela para poder tener una relación justa donde los usuarios puedan saber identificar declaraciones alejadas de la realidad, manipulaciones y tergiversaciones que al final de cuentas no le hacen bien a nadie.

Las personas que queremos comunicar tenemos la obligación de compartir con honestidad y al final recordar que las redes sociales, son medios para informar y acercar y no una herramienta que aprovechando la distancia que pudiera generar, sirva para mentir y manipular.

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Jennifer Islas

Conferencista Internacional. Estratega en comunicación política y digital. Integrante del colectivo 50+1 Edomex. Ha dado diversas capacitaciones a equipos de candidatos en México. Coordinadora de campaña de candidatos a diputados. Coordinadora de estrategia y comunicación en campañas políticas en diversos municipios de México.