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Red educación digital

La pandemia disparó el uso de internet, aplicaciones para video llamadas y reuniones, así como las plataformas como Netflix y redes sociales a un punto que los prestadores de dichos servicios tuvieron que hacer cambios sustanciales en aras de mejorar y atender el incremento en la demanda de usuarios, así como también puso en evidencia la debilidad de la la infraestructura de las TIC ́s y la imperiosa necesidad de plantear una red educación digital acorde a las exigencias que el Covid-19 ha impuesto.

El reto entonces es inmenso, frente a una creciente demanda ya no hay espacio para la duda de que seguirá en ascenso porque aún cuando el mundo “vuelva ala normalidad” tras la pandemia, los hábitos de consumo de medios y plataformas digitales van a cambiar radicalmente, respecto a lo que conocemos actualmente.

La llegada de la pandemia puso en evidencia también las debilidades en las instancias gubernamentales como, por ejemplo, la poca funcionalidad de sus sitios web institucionales que, además de demostrar que son más egotecas de los mandatarios de distintos niveles que páginas que presten servicios, no lograron adaptarse para proporcionar información vital para atender a la ciudadanía en medio de la crisis sanitaria.

Asimismo, las instituciones educativas, también comprobaron que no se encuentran preparadas para atender a gran escala a los estudiantes de todos los niveles educativos por medio de la tecnología.

En México se tiene una matrícula de 36 millones de estudiantes que tuvieron que interrumpir su formación presencial y ante la emergencia improvisaron el uso de herramientas para las clases virtuales, lo cual sacó a la luz aspectos como la falta de capacitación de docentes para el uso de la tecnología, la ausencia de servidores que tuvieran la capacidad de soportar el acceso simultáneo de millones de usuarios y el dato más duro: la enorme brecha digital. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, casi el 40% de los alumnos carece de acceso a internet en este país.

Algunos datos nos indican también que los prestadores de servicios tendrán que buscar las alternativas y agilizar la transformación de lo que realizaban hasta este momento para atender a millones de usuarios, por ejemplo en este país tras el confinamiento se disparó en más de un 40% el uso de internet, a nivel mundial, los usuarios diarios de Zoom se incrementaron a más de 200 millones, cuando antes de iniciar la pandemia era de 10 millones en promedio. Netflix registró casi 16 millones de nuevas cuentas y creció 11% el valor de su cotización y según el nuevo informe de App, Annie, hubo un incremento de al menos el 20% en el uso de redes sociales en el primer trimestre del año.

Los gobiernos e instituciones tendrán que reestructurar sus presupuestos para invertir en acceso al uso de tecnologías tanto para la prestación de los servicios a la ciudadanía, como para dar acceso a internet a la población que aún cuenta con ella. El desafío entonces es enorme y es imperante pensar en una auténtica re-educación digital que permita un acceso más igualitario a internet y al uso de plataformas digitales, a los gobiernos a prestar servicios de manera eficiente por medio de mejores sitios webs, la reestructuración de sus presupuestos y la población en general, formarse, aprender y hacer de las herramientas tecnológicas sus verdaderas aliadas para el día a día.

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