Fake News en tiempos de coronavirus

 Las “FAKE NEWS” o noticias falsas, han tomado una relevancia importante en el auge del internet y en la participación política mundial. En Latinoamérica, quizá con más fuerza. Las campañas regionales en Colombia se llenaron de señalamientos de unas a otras, con cientos de publicaciones que rayaban, incluso, con lo penal y que solo buscaban desprestigiar de manera sistemática candidaturas que se perfilaban como favoritas, en las que siempre se lograron incomodar a candidatos; encontrando en esta estrategia, una manera de manipular, a través de la desinformación a un sector del electorado.

En Estados Unidos, el presidente Donald Trump vive señalando a diferentes medios de comunicación tradicionales de fábricas de fake news, siendo estos señalamientos la excusa favorita de Trump, para no contestar a cuestionamientos hechos por la prensa, que dice tener las pruebas suficientes para demostrar actuaciones erradas del presidente gringo.

En medio de la pandemia, también han salido a relucir portales outlet o clúster informáticos con propósitos macabros. Digo macabros, porque entregar información errada en un momento como el que atraviesa el mundo, solo puede salir de mentes perversas que no les importa la angustia de quienes estamos en casa, el dolor de las familias de las víctimas mortales o contagiadas; sino intentar desestabilizar o deslegitimar gobiernos, instituciones y hasta medios de comunicación con datos que buscan atemorizar ciudadanos, alterar el orden público y volcar la ciudadanía contra sus propios gobernantes, soportando sus reclamos en los datos que manifiestan esas sonoras fake news.

Nayib Bukele, Presidente de El Salvador, tomó medidas drásticas ante esta emergencia sanitaria. Muchos lo tildaron de exagerado y populista, pero aprovechó de manera habilidosa los canales de comunicación personales y de gobierno, para transmitirle a sus ciudadanos que la emergencia en su país era atendida por un líder que no le importaba qué medidas tuviera que tomar, con tal de salvar vidas. Bukele acudió a beneficios tributarios, priorizó la atención en salud, educación, servicios sanitarios y de mínimo vital; incluso, ordenó la entrega de 300 dólares por familia, como subsidio para aguantar la recesión económica que dejará la pandemia y que ya advirtió el Fondo Monetario Internacional, será de enormes magnitudes.

Ahí se armó la de troya para el presidente Nayib, pues sus opositores empezaron a publicar fake news, donde advertían las consecuencias económicas que dejarían los beneficios entregados a los salvadoreños. Además de eso, atacaron durante 3 días el portal web que Bukele había dispuesto para que las personas, desde sus casas y a través de Internet, pudieran hacer el trámite correspondiente para recibir este beneficio. Por tal motivo, le tocó recurrir a los canales digitales que utiliza y pedir excusas a sus ciudadanos, explicando lo que sucedía.

En Colombia, el panorama no ha sido distinto. El Presidente Iván Duque tiene unos niveles de popularidad muy bajos y por estos días, sus opositores no lo atacan de manera directa, porque entienden que no es rentable políticamente. No obstante, las redes sociales, los chats e incluso, algunos medios de comunicación, se han visto inundados de información errada que busca lo mismo que en otras regiones del mundo: desestabilizar los gobiernos, aumentar la zozobra y sacar rédito político cuando todo esto pase.

Lo cierto es que esto no ha tenido límite. Después de todo, ha afectado a niños, ancianos, personas en condiciones de vulnerabilidad, tanto en el impacto mediático como en el canal de comunicación utilizado; de tal forma que cada golpe lastime y desgaste a los gobernantes, saliendo a desmentir la información emitida por dichos canales, por no ser capaces de definir una estrategia de comunicación digital dirigida al manejo de crisis, con base en información real, completa, científica, y constante.

Al no existir tal estrategia, da lugar a que los generadores de contenido falso hagan de las suyas y logren sus objetivos bastante perversos, pero que tienen en común el sacar un provecho político.

Esta crisis nos cambió definitivamente al mundo y llegará el momento en que tendremos que evaluar todas estas situaciones que se volvieron partícipes de la crisis, y reglamentar o regular este tipo de actividades con castigos severos. Además, de un esfuerzo pedagógico con los ciudadanos, para que tengan niveles básicos de detección de la veracidad de una noticia, y no repliquen estos contenidos que solo debilitan una democracia y aturden una sociedad.

 

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Felipe Másmela

Colombiano con más de 10 años de participar en diferentes procesos electorales, ocupando todos los cargos posibles en una campaña, hasta llegar a ser candidato hace 5 años en su ciudad natal. Tiene conocimientos en derecho electoral y ciencia política, marketing digital y Social Media Político certificado por Canvas en México. Hace parte de la Asociación Internacional de Consultores Políticos Digitales.