home Actualidad política El mensaje clave del activismo: Construyendo la red de multiplicadores de la campaña

El mensaje clave del activismo: Construyendo la red de multiplicadores de la campaña

Por Raniero Cassoni | @RanieroCassoni

Fundador y director de Con Contacto Directo Consultores. Asesor venezolano.

Construir una estrategia ganadora es el primer paso que todo candidato, consultor, partido político y grupo de apoyo debe diseñar. No solo lo táctico desde el punto de vista organizacional sino en el contenido para emocionar a sus partidarios, simpatizantes y atraer a nuevos electores a tu causa. El instinto y el circulo de entorno no es suficiente, si algo ha demostrado el algoritmo de las redes sociales, es la capacidad que tenemos de confórmanos con lo que percibimos y no profundizar sobre la veracidad del mismo.

La profesionalización de la política en tiempos de la hiperconectividad que ha permeado a una sociedad, sociológicamente más incrédula de lo tradicional y más emocional por las percepciones. Requiere de un manejo apegado a estrategias claras capaces de leer el entorno social, para la construcción de un mensaje lo suficiente emocional capaz de generar la atracción del electorado.

Las estrategias no surgen de la magia o inventiva del consultor o estratega, se apega a las investigaciones puntuales y la continua conversación ciudadana. El mejor foco de generación de información es el de las cuadrillas o equipo multiplicadores de la campaña, ese grupo de activistas que visita casa por casa continuamente, siendo los portavoces del mensaje. Con una supervisión continua a través de mecanismos de capacitación, monitoreo y evaluación de resultados, obtiene una retroalimentación del sentimiento ciudadano.

El aprendizaje de la experiencia conlleva a una mayor sincronía entre los equipos de estrategias y los ejecutores de las campañas electorales. Por tanto, el mensaje debe ser la construcción del perfil, de las convicciones del candidato, del equipo político, las investigaciones aplicadas y la segmentación del mismo. Orientar las acciones del candidato a un discurso enfocado en despertar emociones en el electorado, fortaleciendo nuestras oportunidades y neutralizando las amenazas.

El voto es el resultado final deseado, para lo cual requiere un buen mensaje pero indudablemente sin la construcción de una maquinaria electoral, se juega la campaña al azar por no contar con multiplicadores del proyecto, guardianes o defensores del sufragio. En conclusión un buen mensaje sin activistas, está condenado a la incertidumbre donde la casa tiene ventaja.

Los activistas deben estar capacitado con un mensaje claro sobre la oferta electoral del candidato. Estructurado con base a un diagnóstico sobre las oportunidades y las necesidades del entorno, consolidado a través de estudios sociales profesionales que establezcan las metas deseadas para el evento electoral. Con la disciplina de cumplir una agenda de captación por meta durante semanas de trabajos que adicionen nuevos simpatizantes y movilizadores, multiplicando el mensaje como actividad estratégica de la campaña.

La capacitación para la multiplicación del mensaje es fundamental en una sociedad interconectada, con múltiples opciones de entretenimiento, relacionamiento y demandas sociales que limitan el tiempo del elector, evitando largos discursos. Estamos en la era de la memetización donde una imagen vale más que mil palabras, los spot duran un máximo de un minuto. La campaña es una batalla por atraer el escaso del tiempo del elector, y es nuestro recurso limitado más importante.

  • El activismo

Las conversaciones ciudadanas aun forman parte de nuestra cotidianidad, allí la importancia de contar con un mensaje atractivo. El trabajo continuo y militante fortalece la democracia, es la mejor arma ante el clientelismo banal de los países latinoamericanos. Ciertamente el dinero es una herramienta que optimiza la posibilidad de influenciar las tendencias a favor de quien lo posee. Sin embargo, la dinámica de la política se basa en las percepciones que se crean desde las ópticas individuales del colectivo, por lo que el proceso de comunicación es vital en el desarrollo de una campaña.

Es importante distinguir entre la percepción individual sobre el mensaje que proyecta el candidato, en relación de la percepción de maquinaria publicitaria en la calle. En el primero, existen factores que influenciaran la óptica del individuo pero es una visión con construcción propia. En lo segundo, establece una percepción engañosa para el candidato mismo, que puede caer en la tentación de verse reflejado en cada esquina y creerse ganador sin un contacto directo con el electorado.

Se entiende la comunicación como un proceso bidireccional de comunicador – receptor, en donde el comunicador utiliza sus cualidades como líder, con un estilo personal, y el receptor recibe la información que es la suma de las actitudes del entorno que genera una percepción. La imagen será la proyección del candidato percibida por el receptor.

El secreto de toda elaboración del mensaje es la capacidad de facilitar mecanismos de retroalimentación. La interacción de un buen liderazgo requiere de un buen oyente, capaz de procesar las necesidades y demandas en oportunidades, para crear la empatía de la relación del candidato con los electores. Esta relación se construye y se mantiene permanentemente en función de la estrategia planteada.

El mensaje es la construcción de una oferta electoral, entendiéndolo como la síntesis de la relación candidato y electorado, lo suficientemente atractiva y digerible para los equipos de movilizadores. Con base a las expectativas y necesidades políticas, culturales, sociales y económicas de un electorado.

 “Los temas alrededor de los cuales todo candidato articulará su estrategia se supeditarán al especifico escenario electoral que enfrente en cada contienda. Dependerá de lo que la ciudadanía privilegie en ese momento, de los reclamos que ponga en juego en esa elección, de las cuestiones que la movilicen, de los problemas y demandas que subyacen más próximos en su decisión de voto y también de aquellos a los que los medios de comunicación de masas den prioridad en su agenda”, Garcia Beadoux, D´Adamo, & Slavinsky.

En un compendio de variables fundamentales para la construcción del mensaje, nos preguntamos: ¿Qué debe contener la oferta electoral?, ¿Qué elementos la integra? son preguntas que debemos interiorizar para construir el mensaje efectivo. La oferta electoral versa sobre la capacidad del liderazgo y la expectativa que genera en el ejercicio de la autoridad.  La audiencia espera del liderazgo “protección al grupo, generación de atención sobre los temas reales, control de los conflictos, dirección clara y orientación, mantenimiento de las normas y orden”.

Pensar en el Liderazgo Adaptativo, teoría promovida por el profesor de Harvard Ronald Heifeltz. Aunado a la experiencia de implementación de políticas públicas en la que necesariamente para el éxito, requiere de un líder con las características que describe Heifeltz acompañado con la visión de la gestión del cambio. Nuestra investigación propone que los grandes liderazgos contemporáneos han sido impulsados por el manejo del entorno, con siete principios elementales para despertar emoción.

El contenido que espera una audiencia del liderazgo, conlleva a transformar al candidato como líder, debe abandonar su faceta dirigencial. Su mensaje como oferta electoral  debe contener los elementos de urgencia, dirección, enemigo, protección, valores compartido, la visión de cambio y la diferencia simétrica.

La urgencia, es la capacidad del liderazgo de posicionar una necesidad en el imaginario colectivo, para lo cual requiere manejar elementos emocionales que incidan al electorado a sentir la emergencia. El objetivo final del mismo es que se convierta en una prioridad de ejecución, para beneficio de la población que comparte determinado territorio. Esta urgencia surge de investigaciones, de la capacidad persuasiva de generar el ambiente propicio para el mismo. No dependerá de temas en agenda preestablecidos arrojados en estudios, más bien corresponde a una estrategia que comprenda el entorno. Elaborando elementos que permitan generar contraste entre lo existente y el riesgo que se corre de no solucionar el problema.

Hay ejemplos históricos que han sido característico con respecto a la necesidad priorizada en el imaginario colectivo, como decimos respaldado con un manejo adecuado de escenarios. El más reciente es el logrado por Bolssonaro en Brasil caracterizando al cambio como una necesidad de cambiar la corrupción que empobrece al país. Otro ejemplo es Donald Trump como posiciono en el colectivo la necesidad del control migratorio.

Sin embargo el ejemplo más característico del poder persuasivo de la urgencia, la encontramos en Adolf Hitler y Winston Churchill, personajes antagónicos ideológicamente pero que marcaron a nuestra historia. El primero, logró persuadir hasta los propios judíos de su responsabilidad en el fracaso de Alemania como nación. En cambio Churchill logro vencer el miedo de la elite gobernante para plantear que la negociación no era una salida y era entregarse a un régimen despótico. En ambos casos, nos lega la experiencia que la capacidad de persuadir la mayoría puede ser opresiva o resultar valerosa, todo dependerá de la capacidad de posicionar el mensaje. Como anécdota Goebbels escucho el discurso de Churchill de aliento al Reino Unido para copiar el estilo, para retransmitir el mensaje de guerra total a los ciudadanos alemanes.

La dirección se refiere a la capacidad que tiene el liderazgo de ofrecer un proyecto con visión de futuro, con objetivos y metas claras, brindando a sus seguidores los procesos y la forma de abordar las soluciones o lo proyectos a seguir. Es la orientación de un electorado que busca respuesta a las situaciones que aquejan al entorno. Es ofrecer la solución de nuestra urgencia, a través de la caracterización de la meta propuesta como proyecto político.

Un ejemplo de dirección es la propuesta de Álvaro Uribe en Colombia al plantear la seguridad democrática como política de abordaje para combatir el narcotráfico y a la guerrilla colombiana. Otro ejemplo es la oferta electoral en Michelle Bachelet en Chile, cuando propuso un abordaje social como respuesta a las continuas protestas por la educación en el gobierno de Piñera.

El enemigo, no basta con señalar la urgencia ni ofrecer la dirección, el incentivo colectivo debe ofrecer a través de la narrativa una caracterización de lo que juntos vamos a vencer. Los consultores siempre hemos presentado a las campañas electorales como una batalla, la terminología técnica emulan a los aplicado por ejércitos. En consideración a la narrativa, en toda batalla los candidatos distintos a nosotros son nuestros adversarios, el enemigo que vamos a vencer, tiene que simular una grandeza mayor capaz de movilizar, lograr esfuerzo colectivo y conquistar el voto.

El enemigo lo caracterizaron muy bien Chávez y Obama; el primero caracterizó a la decadencia del sistema de partido venezolano, mostrando a sus líderes como cúpulas de elites encerrados en su mazmorra llenándose los bolsillos e incapaces de ofrecer soluciones al pueblo. En el caso de Obama el enemigo fue la apatía de miles de jóvenes que no se manifestaban, cuando las minorías no expresaban su voz a través del voto. Sin convertir la hazaña de su presidencia a una lucha de clase sino a un sueño que puede vencer cualquier obstáculo.

La oferta electoral o mensaje así como tiene un enemigo, el proyecto político debe ofrecer protección a sus seguidores, ser un superhéroe.  Lograr a través de la narrativa  despertar empatía entre electorado identificando símbolos de cercanía entre la percepción y los discursos del líder. Brindar la seguridad es un valor que en los seguidores genera sentimientos de lealtad y confianza. No basta con señalar el enemigo, mucho menos hablar de los problemas que conocemos, se hace imperativo presentar un discurso que pueda proteger al electorado.

Un ejemplo de protección es lo ofertado por Lula Da Silva y Dilma Rouseff a las clases populares para superar la pobreza como condición social. Otro caso conocido es Enrique Peña Nieto al recordar como en los gobierno del PRI, no ocurría la venganza de los carteles con la sociedad mexicana. El mismo Uribe cuando lidero el bloque del “NO” por el referéndum de paz, al asegurar que eso no traía una verdadera paz sino un acuerdo con quienes el lucho por los derechos de los colombianos.

El mensaje debe poseer un orden que jerarquice el compromiso de soluciones de acuerdo a las sensaciones de los seguidores, describir las conductas a desplegar que permite  orientar a las personas de acuerdo a los objetivos, creando las normas para la convivencia armónica. La clave es hacerlo a través de los valores que comparten con su electorado, son símbolos capaces de unir más que las propuestas de gobierno (no dejan de ser necesarias). Los valores deben ser el mecanismo de convertir en causa común la transformación que como proyecto político impulsamos.

Un ejemplo es la propuesta de Néstor Kischner cuando propuso estabilizar la economía y recuperarla luego del trágico suceso del corralito en Argentina. Otra causa común surgida desde el colectivo, es el famoso 4% por la educación en la Republica Dominicana. Propuesta acogida por los candidatos presidenciales pero muy especialmente por su vencedor, el actual presidente Danilo Medina. Sin embargo la propuesta más característica de como un elemento de valor, transformado en causa común puede derrocar barreras es el caso del plebiscito chileno contra Pinochet, con la coalición del NO.

Otro principio esencial es el cambio será en la gradualidad del electorado en querer transformar sus aspiraciones de acuerdo al entorno planteado. Siempre habrá voluntad de cambio para el elector cada elección es una oportunidad, sociológicamente la búsqueda de satisfacción continua siempre nos llevará a nuevos niveles de demandas que deberán estar presente en la narrativa del mensaje.

Finalmente debe existir una diferencia simétrica con nuestros adversarios y más con el gobernante, así sea una reelección. Para el elector tiene que significar algo que simbolice lo opuesto a lo existente, no puede ser una repetición de la palabra cambio o una aspiración. Es aplicar estrategias de contrastes que permitan visualizar al electorado los dos modelos a debatirse en la contienda electoral.  En el caso de reelección el mensaje debe renovarse y ser distinto a lo actual presentando la necesidad de continuidad para fortalecer los progresos alcanzados y seguir por más metas.

Ejemplo claves de diferencia simétrica, tenemos el caso de Vicente Fox que significó una transformación en la historia de México al ganarle al PRI bajo el lema de “cambio ya, México quiere cambio ya”. Hugo Chávez en Venezuela en cada reelección se reinventaba a sí mismo; con propuestas enmarcada en el pensamiento ideológico pero que se diferenciaban de lo existente, incluso regañando a ministros y funcionarios de gobierno trasladando la responsabilidad de fallas de su gobierno a los funcionarios. Santos en su reelección luego de ser el ministro de defensa responsable del bombardeo sobre territorio ecuatoriano para eliminar a un líder de la FARC, se presentaba como la garantía de la paz para Colombia en su reelección.

En síntesis, el mensaje se basa en la construcción de una narrativa compuesta por la capacidad de posicionar una necesidad colectiva como una urgencia a resolver. Para lo cual presentamos una dirección clara hacia donde se enmarcara nuestro gobierno, siempre caracterizando un enemigo que nos de la facultad de súper héroe, y por tanto, proteger a nuestro electorado con miras a una gran victoria. Finalmente siempre debemos enarbolar los valores que nos confluyen en una corriente de lucha para presentarnos como el cambio, siempre siendo diametralmente diferente a lo existente.

El equipo de Acción Política es el responsable de las actualizaciones de información de actualidad del portal

-->
Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial