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Andrés Manuel López Obrador y los retos de Morena en la presidencia de México

Por: Patricio Morelos

Twitter: @patomorelos

Todo parece indicar que la tercera será la vencida. Todo indica, hasta el momento, que Andrés Manuel López Obrador será presidente de México. Y no solo eso, los últimos informes de las principales encuestadoras nacionales dan una clara ventaja a Morena en la carrera por conformar al Poder Legislativo. De ser así, Morena se convertiría en la principal fuerza política en el país, con apenas cuatro años de existencia. Dicho crecimiento, que ha mostrado un comportamiento exponencial, ha llamado la atención de líderes políticos, analistas, académicos y consultores, que buscan las razones del éxito de Morena en México.

¿Cómo es que Morena, siendo un partido de reciente creación, muestra niveles tan altos de competición en un sistema electoral como el mexicano? También, ¿cuál ha sido el papel de Andrés Manuel López Obrador como líder en el éxito del partido? Y sobre todo, ¿cuáles son los retos de Morena en el futuro, en un posible contexto de incertidumbre y división política?

El presente artículo se propone analizar el fenómeno de Morena en México, considerando los orígenes de su fundación, la construcción de liderazgos al interior del partido y las complicaciones que podrían enfrentar siendo gobierno.

AMLO y el espacio vacío

Partiendo de la óptica de la comunicación política, para que un proyecto sea viable, es necesario que se identifique un espacio vacío. Y por un espacio vacío nos referimos a ese segmento del espectro político que no ha sido explotado, en el cual el elector encuentra una alternativa a las opciones tradicionales.

En los últimos treinta años en México, Andrés Manuel López Obrador ha sido el político que mejor ha identificado y comunicado la realidad del mexicano. Jorge Zepeda Patterson lo describe como “un personaje cuya tozuda voluntad ha terminado por definir una buena parte de la historia política actual y futura”.

¿Las razones? El sistema de partidos tradicionales falló. Por un lado el PRI no ha logrado vencer su desprestigio y falta de renovación, mientras que el PAN desaprovechó la oportunidad histórica para llevar a cabo la anhelada reforma del Estado.

Mientras tanto, Andrés Manuel recorría el país y entregaba un diagnóstico acertado, o al menos, el acertado para la gente. López Obrador comprendió que no existe un México sino muchos Méxicos. López Obrador entendió que no era una realidad sino muchas realidades. Y a partir de ahí, desarrolló un discurso acorde a la realidad de cada micro región.

Los últimos 18 años son prueba de ello. Mientras el PRI y el PAN han insistido en hablar sobre índices macroeconómicos, inversión y desarrollo tecnológico, López Obrador ha propuesto el combate a la corrupción y la impunidad, el combate a la pobreza, la inversión en educación, trabajo, y recientemente, la búsqueda de la paz.

En un país con más de 50 millones de pobres y altos índices de desigualdad social, con una tremenda desconfianza ciudadana hacia lo político y en un contexto de guerra contra el narcotráfico, no hay duda de que ha sido AMLO quien mejor ha aprovechado el espacio vacío en la arena política, para poner en palabras los sueños de una gran mayoría de los mexicanos.

Un nuevo López Obrador

El camino de López Obrador hacia la presidencia de México no ha sido sencillo. Ha cometido errores. Y cada una de sus equivocaciones fueron aprovechadas por sus rivales políticos.

No podemos olvidar el “Cállate chachalaca” contra el presidente Vicente Fox o su ausencia en el primer debate presidencial del 2006, decisiones que definitivamente impactaron en sus preferencias.

Sin embargo, hoy Andrés Manuel dice que ha cambiado. Para él, el candidato que se presenta en el 2018 tiene más experiencia, tanto en su conocimiento de los problemas del país, como en la operación de su proyecto político.

¿Cómo lo describiríamos? Como un candidato sereno, que ha dejado de lado la estrategia de confrontación, para proponer una alternativa de cambio pacífico. Revisemos sus últimas apariciones públicas, mientras sus rivales intentan entrar en una guerra de dimes y diretes, AMLO ha declarado utilizando la propuesta, incluso, a través del humor, una herramienta que no había aparecido en sus primeros dos intentos por alcanzar la presidencia.

López Obrador lo tiene muy claro: tiene que trabajar en eliminar su faceta de radical y autoritario, imagen que se le construyó desde el proceso electoral del 2006.

Por el otro lado, es claro el pragmatismo que ha adoptado Andrés Manuel. Para Raymundo Riva Palacio “aquel dogmático, fundamentalista y puritano al grado del absurdo, está en el baúl de los recuerdos, y ha dado un paso a un pragmatismo que le está dando frutos concretos”. Tanto en la elección del 2006 como en la del 2012, López Obrador fue criticado por no concretar las alianzas necesarias para consolidar su proyecto político. Podemos recordar su distanciamiento con importantes liderazgos del PRD, así como del empresariado nacional, que generó una campaña mediática en su contra.

De cara al 2018, AMLO ha sumado a su proyecto a reconocidos perfiles de la oposición como la Senadora Gabriela Cuevas (ex panista), consolidó una alianza electoral con el partido de derecha Encuentro Social y sumó a importantes personajes del mundo empresarial como Alfonso Romo, Esteban Moctezuma y Marcos Fastlicht.

En otras palabras, no solo López Obrador dejó de pelear con los que se hacían llamar sus demonios, sino que los sumó a su equipo y hoy presenta un grupo amplio y diverso que busca convencer a los grandes sectores de la sociedad.

Este nuevo Andrés Manuel es mucho más competitivo que el pasado. Es un Andrés Manuel que parece haber aprendido de sus errores y que actualmente busca cerrar filas rumbo al objetivo final: ganar la presidencia de México y hacer de Morena la principal fuerza política del país.

Después de AMLO, ¿quién?

Ahora, muchos se cuestionan qué pasará con Morena el día que eventualmente AMLO deje de ser el líder del partido. Ciertos críticos del movimiento aseguran que Morena es un partido personal, que no ha logrado ni buscado desarrollar nuevos liderazgos y que esa será la principal razón de su fracaso.

Quizás en un inicio ese fue un gran problema para Morena, incluidos sus militantes, quienes no tenían claro el futuro del partido.

En los últimos meses, López Obrador se ha encargado de abrir espacios de posicionamiento para miembros clave de su equipo cercano. Podemos destacar a Tatiana Clouthier, coordinadora nacional de su campaña, que se ha convertido en un fenómeno en redes sociales y quien empieza a ser impulsada para buscar la presidencia de la República en el 2024. No obstante, podríamos analizar ampliamente la comunicación de Olga Sánchez Cordero, Luisa María Alcalde o Zoe Robledo, por mencionar cuadros con presencia en medios de comunicación.

De esta manera, Morena empieza a tomar forma, identificando a los perfiles que tomarán las riendas del partido más adelante. Eso ha dado certidumbre a la base social del partido y ha invitado a nuevos miembros a sumarse al movimiento.

En los próximos años, Andrés Manuel López Obrador deberá fortalecer a su partido al interior y es la misma militancia, la que se encargará de impulsar a sus liderazgos naturales. ¿Lo lograrán?

¿Qué sigue para Morena?

El 1º de julio del presente año, Andrés Manuel López Obrador y Morena van a presentar el examen más difícil de sus vidas. El escenario político se ha acomodado de manera positiva para que AMLO finalmente alcance la presidencia de México.

La candidatura de Andrés Manuel representa el voto de castigo hacia los partidos tradicionales, además de que el voto opositor se encuentra sumamente dividido entre el PRI y el PAN, y los dos candidatos independientes.

Los retos para el partido siguen siendo muchos y podemos dividirlos entre los que se presentarán antes y después de la elección.

Antes de la votación, Morena debe esforzarse en conseguir un gran ejército de ciudadanos que promuevan, pero sobre todo, que cuiden sus votos. López Obrador debe ponerse la tarea de cubrir 100% de las casillas en el país, buscando reducir el margen de irregularidades que lo han afectado en los últimos dos procesos electorales.

También, Morena debe tomarse en serio las campañas legislativas. Si AMLO aspira a llevar a cabo su agenda de gobierno, serán los diputados y los senadores de Morena los que impulsarán el debate en el Congreso. Con una bancada débil de Morena, el PRI y el PAN llevarán a México a una parálisis legislativa, tal y como sucedió en la administración de Vicente Fox.

Tras la elección, y bajo el supuesto de que Andrés Manuel López Obrador se convierta en presidente de México, la gobernanza y la gobernabilidad serán puntos clave para la evaluación de su administración. López Obrador y su gabinete deberán demostrar que tienen la capacidad para generar acuerdos y gobernar en escenarios complicados.

Con la sociedad, el reto será no fallarles. Frase trillada pero que puede poner en jaque al Gobierno de Morena. López Obrador ha asegurado que gobernará con y para la gente, por lo que la estrategia de comunicación deberá apuntar a la cercanía y la escucha constante. La recomendación es sencilla: comunicar, pero sobre todo, comunicar bien.

Y para Morena como instituto político, el reto será consolidar la institucionalización del partido. El primer objetivo está por lograrse, la presidencia. Ahora, Morena deberá buscar posicionarse en los estados con gubernaturas y alcaldías, además de diputaciones locales que beneficien a la formación de estructuras territoriales.

Decía Hegel que el estadista es quien lograba poner en palabras los sueños de una nación. Veamos si Andrés Manuel López Obrador y Morena son capaces de pasar de las palabras a los hechos, y como dice su slogan, “juntos hacer historia”.

 

Resumen profesional: Licenciado en Ciencia Política por el Tecnológico de Monterrey. Especialista en Gestión de Gobierno y Campañas Electorales por la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Actualmente es estudiante de la Maestría en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por The George Washington University. Director General de Regieren Consultores, firma especializada en comunicación política y campañas electorales.

 

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