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Un ejército electoral capacitado para el “Día E”

Gerardo Vázquez

Imagina que pasaría si un país envía soldados a la guerra sin entrenar.

 

El objetivo principal del entrenamiento es convertir personas comunes en guerreros, sin embargo, los estudios emprendidos en diversos países revelan que apenas 10% de los participantes en una elección están debidamente capacitados.

Los supersoldados electorales ganan comicios

 

Según Fabrice Lehoucq, además de la legal, hay tres maneras de ganar o perder una elección: por violaciones al procedimiento, por manipulación del voto y por fabricación de votos. Las investigaciones por fraude electoral coinciden en sus resultados, todas se pudieron haber evitado con un ejército bien capacitado que defienda los comicios.

Mencionemos algunos casos:

Costa Rica. Al menos 3 de 12 elecciones se ganaron por impugnación (1901-1948).

Argentina. Triunfa la oposición gracias a la depuracion del padrón y la estrecha vigilancia del proceso electoral. 1916.

México. 30% de 803 municipalidades mexicanas con elecciones registraron conflicto electoral. 1997.

Antes y ahora

La función básica de una elección es convertir votos en escaños, transformar la voluntad expresada por los electores en las urnas, en personas que los gobiernen o representen. Un proceso de elección será reconocido como justo y legítimo en la medida que se perciba como transparente e incluyente.

Cada elección implica la movilización de vastos recursos humanos permanentes y temporales de todos los partidos, sin cuya participación sería imposible la realización de los comicios.

Conforme los procesos electorales se han ido institucionalizando, la participación de ciudadanos comunes se ha ido haciendo más y más compleja y la capacitación ha ido escalando a un lugar cada vez más importante.

A su vez, los esquemas tradicionales se están volviendo obsoletos, para resolver las necesidades actuales.  Esto ante el crecimiento de los centros de población, las grandes distancias y la poca disponibilidad de tiempo. Tal es el caso de los programas de entrenamiento en cascada, que parten de un núcleo de instructores y se multiplica, en sucesivas etapas, a centenares o miles de participantes. Es un método lento, costoso y que no garantiza ni la participación, ni el nivel de conocimiento necesarios; pero si incrementa la probabilidad de intervenciones indebidas e ilegales que no son documentadas, a causa de un conocimiento deficiente en las disposiciones electorales de quien debe defender los intereses del candidato.

Todos los involucrados en una campaña coinciden en la necesidad de mejorar el desempeño de los operadores electorales, que ahora tienen funciones más especializadas y buscan nuevas formas y tecnologías para entrenar de manera rápida, económica y eficiente.

A pesar de esto todavía existe la tendencia generalizada de considerar a la capacitación como un gasto NO prioritario, por este motivo se deja a un lado o en manos inexpertas la gran responsabilidad de entrenar debidamente a quien va a representar a un partido o a defender los intereses de un candidato.

La capacitación se moderniza

Una elección necesita un ejército de soldados entrenados, pero no un ejército de entrenadores.

Aunque el sentido común dice que todos conocen el proceso de una elección, por el simple hecho de haber votado, no sucede así pues hay leyes y procedimientos que también pueden usarse para ganar o perder una elección. ¡He aquí la importancia de preparar a las personas como es debido!

Esta reflexión lleva a pensar que la preparación sin evaluación conduce al mismo punto: la incertidumbre en las destrezas del grupo. Implementar un programa de adiestramiento y suponer que, por el simple hecho de tomar un curso, se tienen las habilidades y conocimientos necesarios para vigilar un proceso de elección o se cuenta con los argumentos legales para defender las irregularidades es mera suposición.

La evaluación asegura que la persona sabe, domina los aspectos medulares de las actividades relativas a los procesos electorales y tiene formación en participación ciudadana. También proporciona una base común para determinar los conocimientos mínimos indispensables para el desempeño de las funciones encomendadas a un representante electoral.

Sin embargo, evaluar requiere de habilidades bien desarrolladas en el instructor, pues a menor nivel educativo de los participantes mayor conocimiento de recursos didácticos necesitará. También requiere del conocimiento riguroso de los temas y un amplio repertorio de modelos y propuestas educativas.

Una presentación de Power Point no es el único recurso didáctico. Hay una gran diferencia entre ¨explicar¨ cómo se hace un trabajo y transmitir conocimientos teóricos y prácticos con éxito. Los métodos y materiales que se seleccionen juegan un papel importante en el aprendizaje; el conocimiento de la andragogía y de los medios didácticos existentes, incluyendo los tecnológicos, condicionan y determinan el lenguaje, los mensajes y los medios que se usarán para facilitar el aprendizaje.

Despertar la sed de éxito

Haz que tus soldados odien al enemigo y desearán matarlo.

Coronel S.L.A. Marshall, Crónicas de la segunda guerra mundial.

Motivar a un ejército electoral es la clave para reducir la deserción y la simulación. Es conocido que cuando se tiene un motivo por el cual luchar se incrementan los sentidos de pertenencia, legitimidad y se perciben claramente los beneficios, además aumenta el número de interesados que pueden aportar ideas y colaborar en el proceso.

Un enemigo silencioso a vencer es  la pasividad de las tropas. Conseguir la participación ciudadana, inculcar el espíritu de lucha, es uno de los grandes retos que se plantea el desarrollo de un proceso electoral.

Las innovaciones tecnológicas, una solución viable

Combinar el entrenamiento efectivo con tecnología innovadora es como tener un bombardero BDOS, sigiloso, indetectable, preciso y letal.

Los beneficios de aprovechar las ventajas de las innovaciones tecnológicas en la enseñanza y evaluación están más que probadas durante la última década, no solo se ven reflejados en el conocimiento adquirido y actualizado, sino en la reducción significativa de costos y tiempo.

Es una excelente opción para personas que por diversas razones como ubicación geográfica, falta de tiempo o limitaciones de movilidad, les resulta difícil acudir a algún sitio donde se imparten cursos presenciales.

Instruir en línea brinda diversas recompensas como: flexibilidad, reducción de costos, seguimiento y control de las actividades y avances, rompe las barreras geográficas, flexibilidad en horarios y tiempo dedicado por sesión.

No existen fórmulas mágicas

La calidad en el entrenamiento y la dotación de herramientas nunca deben faltar.

Ante toda esta explicación es importante mencionar que un determinado sistema no necesariamente va a funcionar  de la misma forma en todos los lugares, si bien existen experiencias comunes, los efectos dependen del contexto cultural, social, económico y político en el cual se pretenda implantar.

Es necesario tener claridad en estas condiciones y crear una estrategia adecuada a la situación del momento y nunca de manera aislada al contexto general del partido y de la campaña. El diseño de un plan de instrucción exitoso tiene que ver con una apreciación integral de los elementos que conforman el ambiente electoral en su conjunto.

Los efectos de no capacitar

Caos. Nadie sabe cuáles son sus responsabilidades ni tareas, ni requisitos a cumplir. Se generan malentendidos y conflictos de todo tipo.

Múltiples errores. Incremento en los gastos de supervisión y control para reducir los efectos de los errores y el riesgo de fraude electoral.

Bajo nivel de compromiso y responsabilidad. Mayor gasto en personal de reserva para cubrir faltantes.

Mayor riesgo de perder la elección. Al no contar con gente preparada en cada casilla se incrementan las posibilidades de errores en el conteo de votos, en el llenado de actas, constancias y evidencias que documenten un posible fraude electoral,  es decir, documentar de manera correcta cualquier tipo de irregularidad durante la jornada electoral.

5 ventajas de tener electoral capacitado para el “Día E”

Para ganar una elección se necesita un ejército comprometido y bien alineado con la visión, objetivos y metas del candidato; que domine sus funciones y tenga capacidad de reacción eficiente ante situaciones inesperadas; que sepa responder a retos y resolver problemas. Contar con un equipo así, es un privilegio que acompaña al éxito.

Ante tal contexto, tanto asesores políticos como futuros candidatos deben conocer las ventajas de dedicar recursos a la formación su gente. A continuación, algunas de ellas:

  1. Saben cómo actuar ante cualquier circunstancia.

Poder valorar una situación y saber cómo actuar correctamente, hace la diferencia entre aprovechar o perder una oportunidad.

Tener la destreza para detectar actos ilegales, conocer la forma de actuar y contar con las herramientas necesarias para hacerlo genera asertividad y confianza, esto aunado al conocimiento y el desarrollo de habilidades de comunicación reduce la incompetencia y la ignorancia individual.

Como se puede observar a simple vista, difícilmente un funcionario de casilla puede cumplir sus funciones sin una buena formación.

  1. Conocen los procedimientos legales para la defensa del voto.

Un acta, un evidencia, una anomalía, un procedimiento, un formato mal documentado son fallas u omisiones que se pueden evitar o bien aprovechar a favor de un candidato y con esto alterar los resultados.

La historia da cuenta de innumerables elecciones que se perdieron por un margen estrecho y aprovecharon los errores técnicos, cometidos por funcionarios que no estaban bien preparados, en su favor.

  1. La capacitación electoral es una estrategia que te pone por encima de tus adversarios.

Puede ser un arma letal indetectable para los adversarios al incrementar la confianza, y desarrollar la asertividad en la toma de decisiones, por lo mismo es la más delicada y masiva, de ello depende la fidelidad con que se documente el voto ciudadano, que es el acto central de todo el proceso.

Es responsabilidad de partidos y candidatos promover una cultura de aprendizaje y proporcionar los medios para propiciar el perfeccionamiento de habilidades, informar de los objetivos de la campaña y ayudar a entender la relación entre formación y acción durante el “Día E”.

  1. Saben aprovechar la tecnología, como la que te ofrece “Día E

Contar con un medio de comunicación eficiente y saber usarlo correctamente, permite estar conectado en todo momento, compartir experiencias, consultar  con otras personas y actualizar información a quienes toman decisiones, justo en el momento que se necesita actuar.

  1. Evitar la simulación

Tener un número de representantes registrados para cuidar los comicios no evita prácticas viciadas, que están influenciadas tanto por las costumbres como por las leyes. Revisando resultados anteriores se puede deducir el nivel compromiso y la importancia que debe darse a este tema.

Es aquí donde el uso de la tecnología puede controlar la natural tendencia humana de ¨simular que hace¨, al sentirse controlada y con la responsabilidad de dar cuenta en tiempo y forma de los deberes encomendados.

La plataforma “Día E” es masiva, tecnológica  e innovadora

Resuelve la necesidad de capacitar en el menor tiempo posible a todo un ejército sin importar distancias, horarios y cantidad de personas, disminuye el error, detecta zonas vulnerables y mide avances; todo a través de una plataforma virtual y una aplicación para teléfono móvil o tablet.

Día E puede convertir a un grupo de personas en verdaderos guerreros electorales, con un nivel de compromiso tal que puedan y quieran participar y hacer el mayor daño posible al adversario, usando la ley a favor. Además utiliza materiales didácticos diseñados por expertos para personas de todos los niveles, que también pueden ser usados en los métodos tradicionales como el presencial o autodidacta.

Aunque el humano es conquistador por naturaleza y aprendiz de por vida, solo aquellos que estén preparados podrán aprovechar las oportunidades que llevan al éxito.

Y tus soldados electorales, ¿están preparados para el combate?