home Actualidad política ¿Si tu comunicación fuera un semáforo, de qué color estaría?

¿Si tu comunicación fuera un semáforo, de qué color estaría?

DISEÑANDO LA ESTRATEGIA CORRECTA

Ha pasado tiempo y ya las respuestas a ¿Por qué gano el Brexit?, ¿Por qué perdió el acuerdo de paz en Colombia?, ¿Por qué ganó Trump? y otras interrogantes increíbles pasan por un sin número de análisis, justificaciones, teorías y generan en los políticos y los consultores una necesidad de reinventarse o morir.

Por: Verónica Valdivia Alfaro Directora General de CarpeDiem Consultores. Especialista en Desarrollo de Estrategias y Herramientas de Comunicación basadas en el servidor público. Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por la Universidad Pontificia de Salamanca, España y Máster en Comunicación Social y Política por la Universidad DeLasalle Bajío. Docente en el Instituto Ortega Vasconcelos en México, Organizadora, y Ponente Internacional en diversos Seminarios y Cumbres de Comunicación en España, Portugal, Argentina, Perú, Ecuador y México.

Decía el considerado el mayor filósofo de la administración del siglo XX, Peter Drucker, que 60% de todos los problemas de la Administración tienen su origen en la comunicación (especialmente la mala) y creo que tiene mucha razón, pero cómo ejemplificar o resolver en qué parte de la comunicación se está fallando para encontrar una ruta de solución. Mi planteamiento para ubicar de inicio en qué parte está el problema para después diseñar la estrategia correcta se basa en los tres axiomas de la imagen pública que enumeran:

1. La imagen de la institución permea en sus miembros

La política en general y sus instituciones sufren de un deterioro muy grave en cuanto a la percepción positiva de los ciudadanos hacia ellos y una mala imagen sobre la institución, lo cual lleva a la generalización errónea de que todos los que trabajan ahí son igual de malos/corruptos/ ineficientes que su institución. En cambio instituciones que son altamente valoradas da status y genera orgullo entre los que ahí laboran.

2. La imagen de la titularidad permea en la institución

El titular, el jefe, el líder, el gobernante de cualquier institución marca el rumbo a seguir, los valores con los que se trabajará cada proyecto o cada administración, imprime su esencia y estilo a su mandato y por lo tanto a su institución, si él es un buen jefe su institución será bien valorada y generará una buena reputación, si no lo que se piense de él se pensará de su institución.

3. La imagen de los miembros ayuda o perjudica a su institución

Este axioma se refiere a lo más importante en las organizaciones y en el mundo y tiene que ver son las personas, las personas que son las que hacen que las cosas sucedan, hacen que las empresas produzcan y en los gobiernos son la cara y la voz del gobierno ante la ciudadanía. Su desempeño es como una pequeña gota de agua que una a una llena el vaso (de miel o de hiel). Si en su mayoría el desempeño de cada una de las personas que labora en esa institución es buena entonces será una institución exitosa y más allá de cualquier campaña de publicidad, los hechos, los números y la opinión pública hablará de que todos los empleados que trabajan ahí son buenos, por ende la institución se empodera y a través de su gente gana su buena o mala imagen.

 

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