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7 principios básicos para ser un mejor orador

“No le hables a la gente, háblale a la mente”

Por: Felipe Riaño Jaramillov@FRJ_CONSULTOR Co-fundador de Yannus. Experto en Ciencia del Comportamiento. Máster en Comunicaciones y Psicoanálisis. Pupilo en lenguaje corporal y persuasión de Joe Navarro exfuncionario y alto directivo del F.B.I. Además de ser 2 veces TED speaker, actualmente es entrenador de conferencistas para TED, está certificado por la Universidad de Harvard en Técnicas Avanzadas de Persuasión en Oratoria, conocimiento que aplica hoy en sus Consultorías en Organizaciones y en Marketing Político a nivel internacional.

1. Percepción: Se tú mismo, los demás ya están

Percepción es igual a realidad, y en el diario vivir tendemos a comportarnos de cierta manera para ser percibidos como en realidad somos. Pero en ciertas ocasiones cuando vamos a deliberar un discurso, nuestra conducta cambia. Y esto sucede por dos razones. La primera es porque centramos más nuestra atención selectiva en el “público” que en el “hablar”. Haciendo en efecto que cambie nuestra personalidad generando una percepción contraria a quienes en realidad somos.

Y la segunda razón es porque inconscientemente deseamos modelar algún “gran orador” y lo que terminamos haciendo es perder nuestra autenticidad. Y cuando perdemos la autenticidad, perdemos la atención de la audiencia. Así que hay que dejar de intentar ser un “gran” orador, esto es un concepto cliché. Hay que intentar mantener firme nuestro autoconcepto cuando vayamos a deliberar un discurso. Solo así podremos generar mayor credibilidad con nuestro mensaje y más influencia sobre la opinión de los demás.

2.Perfección: Dejar de perseguirla

Las personas al final no quieren escuchar a un “ser perfecto”, sino un “ser humano”. Por lo tanto no importa si ustedes erran durante alguna ponencia.

No obstante es de vital importancia errar lo menos posible para no generar una percepción de inseguridad y falta de dominio del tema. Como el caso de la Dr. Jill Bolte, quien practicó su TED Talk más de 200 veces y tuvo más de 15 millones de reproducciones. La práctica implacable hace que internalicemos mejor el contenido y nos facilite ofrecer nuestra presentación tan cómodamente como tener una conversación con un amigo cercano.

La información hace a un comunicador, pero la autenticidad es lo que hace que su comunicación resuene. Porque la misión de todo gran orador es ser su propia voz y nunca un eco. Por ende si ustedes deciden ser su propia voz procuren que dejen eco en la vida de los demás. Y recuerden: la práctica hace al _ _ _ _ ”. Esto nos lleva al próximo principio.

3. Disciplina: la practica del maestro

Tu meta no es ser un orador perfecto, tu reto es ser un orador auténtico y efectivo. Cuando tuve 10 años, sufrí una humillación que me dejó con un trauma: glosofobia. Un miedo extremo, o mejor conocido como pánico a hablar en público. Pero la única forma de salir de los miedos, es entrar en ellos. Y la forma en cómo superé mi miedo fue a través de las 4P’s de la disciplina:

  • Paciencia porque habrán  muchas  más  caídas.  Es decir, no se impacienten por si siguen cometiendo el mismo error una y otra Porque la paciencia no es la habilidad de esperar, sino la habilidad de mantener una excelente actitud mientras esperas.
  • Perseverancia al seguir levantándose de las caídas dado que el éxito es la suma de los fracasos. Ninguna persona nace siendo gran Claro que hay personas que se les facilita más a que otros, por ello es importante reconocer que la forma y el fondo son igual de importantes en la construcción de la oratoria.

4. Emoción: hablar para servir es servir para hablar

Hablar desde el corazón tiene su ciencia detrás. La etimología de la palabra emoción viene del latín que significa “movimiento”, por ello cuando hablamos con emociones logramos activar al sistema límbico, o mejor conocido como el cerebro emocional. Así que al activar esa zona emocional logramos mover a la audiencia hacia donde queremos y conectarlas de mejor manera con nuestro mensaje principal.

Existen emociones madres como el miedo, filiales como el amor, sociales como la culpa y ambiguas como la esperanza. La evolución de las emociones juegan un papel fundamental en la oratoria, pero el reto yace en saber cómo realizar un Eje Emocional para aplicarlas al discurso y llevar en un viaje a la audiencia. Excelentes películas e historias saben utilizar gran cantidad de emociones, porque entre más emociones, más recordación.

Entonces, ¿cómo hacer un eje emocional? Unos tips que les brindo es que escojan una emoción principal seguido de un mínimo de 3 emociones, y dentro de estas 3 emociones preferiblemente usen 2 emociones contrarias y una paralela a la emoción principal.

Para que lo entiendan mejor, usemos como ejemplo el caso de Obama en su primera campaña presidencial. Él utilizó reiteradamente la emoción ambigua de la esperanza. ¿Por qué es emoción ambigua? Porque dentro del mapa de emociones dentro de la psicología, la esperanza está compuesta por 2 emociones primarias: la “tristeza” y la “felicidad”. Y al tener estas 2 emociones primarias, le facilitaba conectar más emocionalmente con su audiencia cuando incorporaba en su discurso anécdotas, historias, y con algo de humor transportar a las personas a un final feliz. Esto nos lleva al siguiente principio.

5. Storytelling: el viaje de una idea

El storytelling es la forma de plantear una historia y tiene como objetivo crear una narrativa al mensaje principal con el fin de aterrizarlo a un plano emocional.

La razón del por qué las historias son fascinantes para la audiencia es porque nuestro cerebro, a través de la evolución, fue programado y cableado para procesar y almacenar la información en forma de historias. Porque nuestro cerebro, al escuchar historias, enciende diferentes áreas como el cortex visual, auditivo, sensorial, gustativo, olfativo como entre otras. Pero cuando cuando hablamos con un tono plano (monótono), corporalidad nula y con el típico discurso “corporativo-denso-racional”, sólo le hablamos a dos áreas cerebrales: el Área de Broca y Wernicke. Áreas encargadas del proceso y articulación del lenguaje. Es decir, le hablas a la gente pero no a la mente.

6. Coherencia: no verbal y verbal

En Harvard se realizó un estudio donde indicaban que cuando las palabras no son coherentes con el cuerpo, la mente enciende un sistema de alarma que detecta falsedad. Esto demuestra la importancia que tenemos al mostrar coherencia entre nuestro cuerpo y con nuestras palabras.

Joe Navarro fue un alto directivo del F.B.I. y mi antiguo mentor por casi 3 años. Él siempre repetía la importancia de mostrar coherencia entre lo que se dice con el cuerpo y el mensaje. Si alguna vez escucharon que la comunicación diaria de las personas es un 55% corporal, 28% tono de voz (paraverbalidad entra en el marco de lo No-verbal) y el 7% las palabras, pues quiero decirles que han creído una mentira toda su vida.

Este mito de 55-38-7 fue por primera vez expuesto por el Dr. Albert Mehrabian en su libro “Mensajes Silenciosos” en la década de los 60’s. A él lo han tergiversado por un estudio muy rústico que realizó sólo con mujeres cuando quería identificar la reacción  de ellas cuando eran provocadas con estímulos verbales fuertes. Por ejemplo, si yo le pregunto a mi novia: “mi amor… ¿sigues brava?. Y ella inmediatamente da un paso atrás, hace un leve gesto de rabia, y responde con un tono fuerte “no!”. Pues esto hace que me enfoque primero en su corporalidad, segundo su tono de voz y por último no le preste atención a sus palabras. Incluso el Dr. Mehrabian en su página misma indica que por favor dejen de tergiversar y malinterpretar lo que él quiso decir.

7. Experiencia

La famosa plataforma de TED Talks compartió una investigación que realizaron a miles de personas sobre qué es lo que realmente le gusta ver a la audiencia a la hora de ver una conferencia de cualquier tipo. Y ellos encontraron que de 100 personas, el 73% les gusta escuchar experiencias. El 62% cuando el orador ofrece soluciones. El 53% cuando comparten nuevas ideas. El 51% cuando cuentan una historia personal y el 50% cuando cambian la percepción de las cosas.

Platón dijo, “los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan porque tienen que decir algo”. Así que recuerden siempre compartir experiencias, y con estos 7 principios básicos logren hablarle a la mente, nunca a la gente. Pero sobre todo a ser una voz y nunca un eco.

 

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