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Marketing político, dimensión cultural

Etnografía aplicada a los procesos electorales y de gobiernos

“Cuando se presenta a un candidato, su imagen, conducta, discurso, propuestas, atributos y los argumentos de éste para influir directamente en la opinión y preferencias, deben ser culturalmente aceptados por la comunidad, y para que esto suceda, el proyecto político tiene que convertirse en una expresión cultural”.

Por: Alejandro García Puche @alexpuche24p Administrador de Empresas,especialista en Mercadeo y magíster en Administración de Empresas, con más de 12 años de experiencia en asesoría y consultoría en comunicación política, marketing comercial y político.

 

Las campañas electorales pueden considerarse un intercambio de beneficio mutuo entre dos partes (elector y candidato), en donde, por un lado, encontramos un grupo de ciudadanos (hombres y mujeres mayores de 18 años de edad para el caso de Colombia), quienes a través del derecho constitucional de elegir y ser elegido mediante el voto, buscan encontrar valor político en el otro lado, el cual está conformado por un número determinado de candidatos que aspiran a un cargo de elección popular, este valor se encuentra representado en unas propuestas y pensamientos políticos, consignados en un plan de gobierno que establece las acciones que darán respuesta a las problemáticas más sentidas de una comunidad.

Lo anterior, bajo la conceptualización o estimación que hace el elector de las propuestas de todos los candidatos, buscando razones suficientes para votar por uno de ellos y no por sus contrincantes, es decir, busca solución a sus necesidades mediante un buen gobierno a cambio del voto (intercambio de beneficios). En la mayoría de los procesos de intercambio, las partes generalmente están representadas por personas, cuyo comportamiento está determinado por los valores, creencias y tradiciones predominantes en el grupo social al que pertenecen.

Por lo anteriormente expuesto, es necesario que el especialista en marketing político sea un conocedor y asiduo estudioso de la cultura del territorio donde se llevarán a cabo las elecciones, debido a que los políticos constantemente entran en contacto con la cultura de los electores (seres culturales), ejemplo de ello, lo encontramos en la estrategia de comunicación, la cual debe utilizar un mensaje acompañado de símbolos representativos y significativos para el mercado electoral.

Cuando se presenta a un candidato, su imagen, conducta, discurso, propuestas, atributos y los argumentos de éste para influir directamente en la opinión y preferencias, deben ser culturalmente aceptados por la comunidad, y para que esto suceda, el proyecto político tiene que convertirse en una expresión cultural.

El mercado electoral es el producto de una integración de cuatro componentes: el entorno cultural, social, económico y político; por ello, las campañas también deben adaptar periódicamente sus acciones y tomar decisiones sobre la base de las características culturales y no solamente en los otros tres componentes como se viene haciendo durante muchos años.

 

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