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Micropolítica o Política de las personas

Por: Imma Aguilar Nàcher @immaaguilar Consultora política. Asesora de comunicación. Estratega. Elecciones. Directora de @perfilpublico y coautora de @breviarioclub

La política está poco orientada a las personas y lo está más a los proyectos y a los intereses de sus líderes. Esto parece una crítica reiterada y de cierta obviedad. Si creemos con naturalidad que esto es así, nada ya tiene remedio. Hay cierta resignación a la inoperancia de los partidos y de las instituciones formales de la política.

Damos por hecho que las organizaciones políticas han fracasado y que este modelo ya no es posible. Esta creencia es un marco, y como tal, susceptible de reconstruirse. Para ese cambio en la mirada, hay que regresar a la definición esencialista de lo que son: Los  partidos políticos son organizaciones de personas, con personas y para personas.

Si los partidos políticos fueran empresas lo serían de servicios a personas, con producción tangible de soluciones y programas, tanto de ideas como de gestión.

Si fueran empresas, las formaciones políticas estarían en concurso de acreedores, habiendo superado sus niveles de crédito y con una deuda disparada con todos los ciudadanos. Si fueran empresas, habrían despedido a parte de su plantilla debido a las nuevas situaciones del mercado y un cambio radical de la demanda en su mercado tradicional. Si fueran empresas, harían estudios de mercado, es decir habrían hecho ya el salto de la orientación al producto a la orientación al cliente.

No parece que sea un problema de modelo, sino más bien del enfoque con el que los partidos aborden su oferta. Como las empresas, las organizaciones políticas tienen que dar ese viraje hacia la orientación al cliente, a los ciudadanos. No es otra cosa que dejar de mirar hacia dentro y empezar a mirar hacia fuera. Lo más importante es empezar por no darlo todo por perdido, es decir, abandonar la deprimente excusa de la irreversibilidad del problema, un pretexto que esconde la dificultad de las organizaciones para abordar cambios radicales que afecten a su core o a su esencia orgánica.

Respecto al uso del término micropolítica, es imprescindible referirnos a los movimientos feministas en la propagación y activación de la micropolítica por entender que “lo personal es político” tras varias décadas de pensamiento sobre las relaciones de dominación entre hombres y mujeres, en las que el ámbito público era el relevante, mientras el de lo privado (el de las mujeres) era relegado a la negación por parte de los poderes. Suele emplearse la palabra, precisamente, para las relaciones de poder impuesto, siendo este tipo de política la que ejercen los oprimidos en su rebelión, aunque no se trate de acciones de tipo violento.

El término micropolítica, si eliminamos las marcas propiamente ideológicas con las que se le asocia, sería simplemente el conjunto de actuaciones personales en el ámbito público que son capaces de cambiar formas de relación de la política tradicional de grandes números. Se trata de una política de lo pequeño, de lo cotidiano, ejercida de tú a tú, en definitiva, una política de las personas.

Para que se dé esta política de las personas, las características definitorias que deberíamos reconocer son:

  1. Un claro cambio de punto de vista, un cambio de ventana por la que se
  2. Una política que usa estudios más cualitativos con la intención de conocer, no sólo las prácticas de los ciudadanos, sino sus deseos, miedos o
  3. Un objetivo claro de inclusión y agregación en pequeña escala, la suma de individuos y no tanto de grupos sociales.
  4. Programas más coyunturales y menos ideológicos, con una oferta elaborada en función de la
  5. Priorización de lo pequeño, lo cotidiano y lo
  6. La comprensión de la participación no como un fin en sí mismo, sino como un medio para la producción de cambios.
  7. Uso prioritario de la metodología de la microseg- mentación para la elaboración de estrategias y
  8. Aplicación de técnicas de movilización orientadas a las grassroots, mediante plataformas colaborativas y de cocreación.
  9. Correlato transmedia de todos los canales tanto online como offline que permitan la conversación y el trato directo con el ciudadano.

 

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