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Fotografía de campaña

Lo que más se ve, es lo que menos se cuida

Uno de los errores más recurrentes en campañas políticas es el uso equivocado de la fotografía del candidato. Aproximadamente 80% de los retratos no sirven, no proyectan al candidato positivamente o no comunican nada. Desafortunadamente, las imágenes del candidato es lo que más se ve en la campaña y lo que, en ocasiones, menos se cuida.

Por: Jorge Sandoval @JorgeSandoval_S Especialista en retrato político con más de 20 años de experiencia. Ha participado en diversos eventos y cumbres de comunicación política con temas alusivos a la fotografía política.

 

Como fotógrafo he sido testigo de una infinidad de casos que me daría para publicar un libro con anécdotas y ejemplos con todas las incongruencias que he escuchado, vivido y que sigo viendo con el tema del uso equivocado de la fotografía de campaña. Es un tema aparentemente, nada complicado y todo mundo cree saber, pero que parezca así ha hecho que se cometan grandes errores en campaña.

La fotografía del candidato impacta positiva o negativamente de manera inmediata. Desde el primer momento el elector empieza a juzgarlo: aceptándolo o generando rechazo. Todos sabemos que inició la campaña cuando vemos la publicidad y una primera mala impresión sería muy dañina. La fotografía de campaña, no es solo una fotografía, es un elemento estratégico fundamental para el triunfo electoral.

Podemos asegurar que una “Buena” fotografía no gana sola una elección porque requiere del valioso trabajo del estratega, de los especialistas en encuestas, oratoria, redes sociales, diseño publicitario, medios y los cientos de voluntarios, pero una mala fotografía si pierde por sí sola una elección, perjudicando el importante trabajo de todos los que intervienen en ella.

Muchas veces en el “Cuarto de Guerra” de una campaña se toman decisiones equivocadas al respecto, se interesan más por integrar un equipo de expertos en todas la especialidades de la mercadotecnia política, pero a la hora de requerir la gráfica, no se busca un especialista en el ámbito de la fotografía política.

Al momento de seleccionar la fotografía muchos creen saber del tema y opinan desde su punto de vista, y en ocasiones terminan decidiendo allegados del candidato por encima de los consultores o del comité estratégico, situación que hace un gran daño a la campaña.

¿Qué pasaría si se integrara un excelente equipo de especialistas para llevar a cabo la campaña y salen a la calle con una fotografía del candidato en la publicidad con cara de borracho, desganado, desagradable, mostrándolo enfermo o proyectando desconfianza al electorado? Lo anterior, podría derivar en la pérdida de la campaña. Esto pasa en más casos de los que cualquiera podría imaginar.

La fotografía mal realizada no proyecta, no comunica, no conecta con el elector, e inexplicablemente los asesores no lo evidencian. A esto le llamo “la venda en los ojos”. Quienes aprobaron el uso de la fotografía solo cuentan el número de materiales afiches y volante entregados, y se sienten muy satisfechos por la gran cantidad de publicidad, sin analizar a fondo si el candidato se está proyectando positivamente o no ante el electorado, y esto afecta la campaña.

En la calle se muestran fotografías que son motivo y material para bromas. Cuando se realiza el respectivo análisis las imágenes fueron aprobadas por el candidato y su equipo de campaña. Así entonces, un verdadero fotógrafo político no es solo es un fotógrafo, debe ser un especialista en extraer y proyectar el carisma y la imagen de liderazgo del candidato, además del magnetismo personal.

¿Qué debe proyectar la fotografía del candidato principalmente? Carisma, que es la punta de lanza de un candidato y la capacidad para atraer y cautivar a los demás. Se puede ayudar a una persona a ser más carismático reforzando su autoestima, sus capacidades como orador y su apariencia, aquí es donde interviene directamente la fotografía.

El fotógrafo político debe tener la capacidad de proyectar, el “liderazgo carismático”, la fuerza, la confianza, y configurar a una buena persona. Con ese conjunto se logra comunicar para que el elector sienta empatía en segundos con solo mirar la publicidad.

En campañas electorales es más poderosa la emoción que la razón. Yo pregunto, estimados lectores. ¿qué tanto creen ustedes que la fotografía de campaña tiene que ver con la emocionalidad de la campaña? ¡Claro que mucho! No solo debe buscarse una “buena” fotografía, se debe hallar la fotografía que influya en la voluntad del elector, y este sienta el impulso de seguir y votar por el candidato.

A pesar de todo lo que hemos dicho, es importante conservar la personalidad del candidato, no querer mostrarlo más guapo, más joven, más blanco o más moreno, no ponerle cabello, no hacerlo más delgado, tampoco quitarle líneas de expresión o si tuviera canas no borrarlas. Se debe evitar a toda costa el exceso de retoques, porque no se debe cambiar a la persona al grado de que no lo reconozcan en los eventos.

Es más importante la esencia de lo que proyecta la persona en su fotografía que sus características físicas. Es importante cuidar que su sonrisa, que sea contagiosa, amable, y no una mueca dada por una expresión falsa. Los detalles importan… hay que cuidar su vestimenta y posición corporal.

 

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